lunes, 26 de agosto de 2013

Capitulo 22

Tenía uno mío:
-Esta noche fiesta en casa de Katy; 21:30
Natalia esbozó una sonrisa. Pero al momento se le borró. Seguramente Louis iba a traer a su novia a la fiesta. Bueno, ¿qué más le daba Louis? Entre ellos no había nada. Solo amigos y punto. Natalia subió a su habitación. Eran las cuatro. Como tenía tiempo de sobra, se tumbó en la cama y se durmió. A Mónica le acababa de llegar el mismo mensaje.
-Todavía queda mucho. Iré a dar un paseo.
Fue al baño, se peinó un poco y bajó.
-Papá, esta noche hay una fiesta. ¿Me dejas ir? Porfi, porfi...
-Está bien. Pero dame un beso o nada. -Mónica se agachó y le dio un beso en la mejilla.
-Me voy a dar una vuelta. Adiós, papá.
Mónica salió por la puerta y guardó la llave en uno de sus bolsillos. Andó un rato y luego se paró en una heladería. Cogió un helado de vainilla y chocolate. Al girarse alguien se chocó con ella y le tiró todo el helado encima. Miró haber quien había sido, y para rematar, se fijó en un pelo rubio y unos ojazos azules. Mierda, Niall.
-¡Tú! ¡Mira como me has puesto! ¡Y mi helado!
-Joder, perdona. Te compraré otro. Te juro que no sabía que eras tú. Solo quería un helado. Lo siento mucho.
-Bueno... No hace falta que me compres nada.
 -¡Que sí! -Niall se acercó al chico de la heladería.- Dos helados de vainilla y chocolate, por favor. -Pagó y le dio uno a Mónica. -Tu helado. Toma.
-Gracias, Niall. Y bueno, ¿te has enterado de la fiesta de esta noche?
-Claro. ¡Niall Horan nunca se pierde una fiesta!
 -Pensé que te llevaría horas arreglarte. -Dijo Mónica con una risita.
-Nah. Decidí salir a dar un paseo para despejarme. ¿Y tú?
-Pues lo mismo...
-¿Damos ese paseo juntos? -propuso Niall.
-Me has comprado un helado, así que... ¡vale!
-Jajajaja. Y bueno... Según lo que me has dicho esta mañana... ¿No se supone que me tendría que olvidar de tí?
-Em, sí. Pero eso no quita que seamos amigos, ¿no? -dijo Mónica sonriendo mientras comia su helado.
-Tienes razón. Por cierto, tienes manchada la nariz de helado.
-¿Donde? Yo no lo veo. -Dijo Mónica poniéndose bizca. -Quítamelo, que me da vergüenza.
-Osea, ¿no te da vergüenza ponerte bizca y tener la nariz manchada sí? Que pava eres, madre. -Niall cogió su servilleta y le limpió la nariz.- Listo.
-Gracias, Niall. -Dijo Mónica sonriendo. De repente se paró en frente de una tienda.- Joder. Joder. ¡Que vestido tan bonito!
-¿Cuál? -preguntó Niall acercándose a ella.
-¡Ese! El azul. Me encanta. Oye, ahora que lo pienso no tengo ningún vestido bonito para ir a la fiesta...
-¿No? ¿Y que piensas ponerte? -dijo Niall.
-Pues no sé. Algo, supongo. -Dijo Mónica riendo.
-Quieres el vestido azul, ¿no? Yo te le compro.
-No, Niall. No hace falta. -Dijo Mónica nerviosa. -Me da igual.
-Bueno, como quieras.
Siguieron andando y comiéndose sus helados. Niall tuvo que pararse a limpiarle la nariz a Mónica de nuevo. Yo no sé como esta chica se comía el helado.
-Niall.
-¿Qué? -Dijo él.
-¡Foto! -Mónica se puso a su lado. Con su móvil hizo una foto de los dos.
 -¿A ver? -Dijo Niall mirando la foto.- Borra eso. Tengo cara de haberme fumado algo.
-Coño, que no. Que sales genial. Mírame a mí. Parece que me ha dado un tic en el ojo. -Dijo Mónica riendo.
-Si tu estas perfecta...
-¡Uy que falso! Más quisiera yo ser así...
-Pues para mí lo eres. -Dijo Niall sonriendo.
-Ya. Mucho, ¿no? -Mónica se paró.
-Pues sí. -Niall se acercó a ella, cogiéndola de la cintura y la besó.
-Eh... Niall... -Dijo Mónica apartándose.
-Perdona. Lo siento.
-No, nada. -Dijo Mónica rascándose el brazo.- ¿Que hora es?
-Las siete y media. ¿Por?
-De aquí a mi casa tardo quince minutos. Creo que debería irme ya para arreglarme y tal.
-Vale. -Dijo Niall sonriendo.- Adiós.
-Adiós.
Mónica se puso de puntillas y le dio un beso en la mejilla a Niall. Él le dedicó una bonita sonrisa. Cuando Mónica se alejó lo suficiente, Niall entró en la tienda en la que habían visto aquel vestido que tan bonito que le gustaba a Mónica.
-Eh, perdone. ¿Vio hace nada a una chica que puso la cara contra el cristal y se quedó mirando tontamente el cristal? Quiere ese vestido. ¿Cuanto es?
Después de haber pagado el vestido, fue hacia el servicio de correo y hablo con uno de los carteros.
-Necesito que enviéis esto urgentemente.
Niall les dio la dirección de la casa de Mónica. Ella se estaba probando todos los vestidos de su armario. No le convencía ninguno. Unos eran muy feos, otros demasiado pomposos. Si tuviera aquel vestido azul... La puerta sonó y bajo a abrir.

1 comentario:

  1. Me encanta! siguiente ya *---* y que pasa con Miriam y Harry que son los bellos durmientes? xD
    Besoooos con sabor a Nutellaaaaa:*

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