miércoles, 31 de julio de 2013

Capitulo 10

Seguimos viendo la película y, trás algunos sustos y estar abrazada a Harry por miedo, pudimos salir.
-Te has cagado viva, eh.
-Eh... No... -dije con ironía,
-Jajaja, que boba eres.
-Tss, cállate.
Comimos en el McDonalds de al lado y estuvimos hablando de la peli. Al salir, era de noche.
-¿Te lo has pasado bien? -me preguntó.
-Sí, de puta madre.
-Que bien hablas.
-Sí, ¿verdad? -Me quedé mirando al suelo.
-Oh, venga Miriam. ¿Que te pasa? Y no me vale un nada como respuesta.
-Patata.
-En serio, idiota. -dijo él sonriendo.
-Niall... ¿Te acuerdas en clase de francés que fui al baño a lavarme la cara porque me encontraba mal? Fue porque Niall me empezo a tocar la pierna y a subir mas la mano. Al ir al baño, él entró.
-¿Contigo, al de chicas?
-Sì. Empezó a acercarse a mí y a mirarme raro. Me hizo entrar en un baño. Cerró y me empezó a besar tratando de desabrocharme la camiseta. No se me quitaba de encima. Le empujé y le pegué una patada ahí abajo. Pude salir corriendo sin que me hiciera nada. Tengo miedo de estar sola por el instituto.
-¿¡¿¡¿QUE TE HIZO QUE?!?!? ¡Se va a cagar!
-No, Harry; pasa.
-Pero ¿y si te hace algo? -Me preguntó chillando.
-Déjalo. Me las arreglaré.
-Intenta estar con tus amigas.
-Las dos se han peleado. Si estoy con una, la otra se cabreará conmigo.
-Llámalas. Cuando lleguemos a casa. Si les cuentas lo que te ha pasado estarán contigo; harán las paces. Al fin y al cabo, ellas son amigas.
-Lo sé. Gracias.
-Si te hace algo más, no dudes en contármelo.
-Vale. Gracias por todo, Harry... -Hice una pausa.- ¡Que frío!
-Espera. -Me pasó su chaqueta por los hombros y puso sus brazos alrededor de los míos.
-¿Mejor?
-Sí. Gracias. -Me paré y me giré hacia el. Estiré mis brazos y los pasé alrededor de su cuello, abrazándole. El pasó sus manos por mi cintura.- Gracias por todo. ¿Sabes? Al principio no quería tenerte en mi habitación; ahora me alegro de que estés aquí.
-A mí me ha encantado que entrases en mi vida, fea. La haces mucho mejor.
Seguimos caminando en silencio. Llegamos a casa y todos estaban dormidos. Entramos sin hacer ruido y nos vestimos. Llamé a mis amigas y le conté lo que sucedió con Niall. Ellas intentarían arreglarlo por mí. Para que yo no estuviese sola en el instituto. Me metí en la cama pero tenía frío.
-Harry, -dije.- ¿estas dormido?
-No, ¿que pasa?
-Tengo frío. -Harry se levantó y se acercó a mi cama.- Ven, porfa. -Se metió dentro de mi cama y me abrazó.- Gracias.
Nos quedamos dormidos. A la mañana siguiente me desperté y Harry seguía abrazándome.
-Harry. -Le desperté.
-¿Que? Ah, ya es de día...
-Si, levanta.
-No, ven un rato más. -tiró de mi brazo haciendo que yo cayera a su lado.
-Como quieras. -Me abrazó.- Ains...
-¿Que?
-Que se está muy bien aquí. -Dije. - Pero llegaremos tarde.
 -¿Y si no vamos al instituto?
-Tu madre está aquí.
-Pues hagamos que vamos al colegio y vayamos a otro lado; pellas.
-Vale, pero levántate. -Dije sentándome en la cama.
-No, quédate aquí conmigo.
-Cerca de aquí hay un parque de atracciones. ¿Vamos?
-Eso no se pregunta. -Se levantó.- Me voy a vestir, pero yo no te echo de aquí.
 -Vale.
Harry se acercó al armario y cogió un polo blanco y unos vaqueros. Se quitó el pijama y se lo puso. Y sí, tableta tenía. No se podía negar que el chaval estaba bueno.
-Ya estoy. Me levanté de la cama y fui hacia el armario. Cogí un bikini amarillo fosforito, unos shorts blancos y una camiseta azul. Fuí al baño y me cambié. Me peiné y cuando volví a mi habitación Harry estaba metiendo una toalla y un bañador suyo en la bolsa. Sería por si nos mojábamos. Salimos de la habitación y bajamos a la cocina. Desayunamos algo y nos despedimos de la madre de Harry. Yo cogí unas botellas de agua por si acaso. Salimos de mi casa hacia el parque de atracciones.

Capitulo 9

Las dos eran demasiado cabezotas como para pedirse perdón. Se habían dicho cosas muy fuertes. Me quedé dormida.
-Eh... Miriam... -dijo Harry entrando por la puerta. Al verme dormida se sentó en la cama. Me miraba y sonreía. -Es mona hasta dormida.
Al despertarme una hora después vi a Harry sentado en mi cama con la tele puesta. Me levanté sin que se diera cuenta y le abracé por la espalda.
-¡Hola feo!
-Ya te has despertado. ¿Dormiste bien?
-¡Si! Me despejé de todo lo que me pasó hoy.
-¿Y que te paso?
-Ah, nada. Cosas.
-Bueno, pues me alegro. -Se giró y me miró.
-¡No, cosquillas no!
-¡Pues te aplasto! -se tiró encima mía.
-¿Que mierda haces? -dije entre risas.
-Aplastarte. No saldrás de aquí nunca.
Pasé mis brazos alrededor de su cuello.
-¿Seguro? Si no salgo, no hay cine.
-Va-vale. Te dejo salir.- se levantó de encima mía.
-¡Bien! -me levanté. Ahora fuera, que me voy a vestir.
-No tardes.
-Vaaaaaale.
Abrí el armario y me puse una camiseta rosa flúor y unos pantalones blancos. Cogí un collar de un bigote y le llevé en la mano. Salí al pasillo y allí estaba Harry esperando.
-Harry, Harry, Harry, Harry...
-¿Que quieres?
-Ponme el collar, porfiiii.
-Vale. -cogió el collar. Se puso detrás mia y lo abrochó.
-Gracias. Corre, vístete.
Harry entró en la habitación. Mientras, fui a peinarme. Me hice una coleta alta. Al salir por la puerta del baño, me tropecé. Por suerte, Harry salía por mi habitación, que estaba en frente. Caí en sus brazos.
-¿Estas bien, patosa?
 -Sí... -Dije mirando sus ojos.- Gracias por... Evitar que me fostiara.
-De nada. -Dijo sonriendo. Me quedé mirándole.- Eh...
-¡Ay, perdona! -Me aparté de sus brazos.
-Nada. ¿Nos vamos ya?
-Espera. -Me puse de puntillas para alcanzar el pelo de Harry. Le agité un poco los rizos.- Ahora.
-Jajajaja. Pues venga.
Bajamos por las escaleras, nos despedimos de Anne, de mi madre y de mi hermano, y salimos por la puerta.
-Parece que ya se llevan mejor, ¿no? -Dijo mi madre.
-Sí. Me encanta verles así. -Dijo Anne.
-Pues yo creo que se gustan. -Dijo mi hermano.
A pesar de tener diez años, no era tonto. Harry y yo andábamos dándonos empujones.
-Ay. Dios que me matas, gordo.
-Te vas a cagar. Yo estoy flaquito.
Me cogió por la cintura y me levantó apoyándome en su hombro.
-¿Que haces? ¡Bajame tonto!
-No quiero. Te quedas aquí. -Empecé a patalear.- ¡Ay! Bruta. -Me bajó.
-Oh, por fin. -Sonreí.
Seguimos andando hasta llegar al cine. Allí compramos palomitas y dos refrescos. Entramos dentro de la sala en la que veríamos la película. Empezamos a verla.
-No se que hago viendo esto. Con lo cagada que soy yo... ¡Iiihhh! -Cerré los ojos. -¡Puto retrasado! ¡Si entras ahí te mata!
-Já, yo te abrazo. -Me pasó su brazo por detras de mi hombro.- ¿Mejor?
-Sí, mucho. -Me puse roja.- ¡Joder! ¿Ves? ¡Ya se le ha cargado! ¡Si es que para que entra ahí!
-No se puede ver una película de miedo contigo, eh.
-No haberme traído.
-Nah, me lo estoy pasando genial. -Dijo.
Apoyé mi cabeza en su hombro sin darme cuenta.

martes, 30 de julio de 2013

Capitulo 8

-¡No! O al menos no siempre. Solo cuando están buenos. ¡Pero al menos yo no nací por error!
-¡Chicas! -grité.- Siempre estáis igual.
-¡Me está llamando puta!
-No, perdona. ¡Te estoy recordando lo que haces siempre!
-¡Gilipollas!
-¡Zorra!
Cada una se fue por un lado. Nos tocaba clase de Francés. Al entrar, cada una estaba sentada en una punta de la clase, con un sitio a su lado. Si me sentaba con una, la otra se enfadaría. El único sitio libre era al lado de Niall, así que me senté allí.
-¿Como es que tus amigas no estan juntas? -me preguntó.
-Se han peleado. No sabía con quien sentarme, por eso estoy aquí.
-Vale. -me sonrió.- ¿Me puedes ayudar con esto? No entiendo mucho francés.
-Vale. -Me acerqué a ver su libro, pero su mano empezó a rozar a mis piernas. Intentó subir más arriba, pero le detuve. -¿Que haces?
 Nuestra profesora se acercó. La pedí permiso para ir al baño. Me levanté y salí por la puerta de clase a lavarme la cara. No entendia que le pasaba a Niall. Era muy raro. Todo era raro. En ese momento sono la puerta al baño de chicas. Era Niall.
-¿Que haces aquí? Este no es tu baño.
-¿Estas bien?
-Si, pero eso no contesta a mi pregunta. ¿Que haces aqui?
Niall no contesto. Entro al baño y cerró la puerta. Me miro a los ojos y se fue acercando hacia mi. Entré en uno de los baños por intentar apartarme de él. Niall entró después y puso el cerrojo.
-Niall, ¿que haces? Me das miedo.
 Niall me agarró por la cintura. Me besó. Yo tenía miedo. Si solo me quisiera besar no me habría encerrado en un baño con el. Intentó desabrocharme la camiseta, pero esta vez de una manera más rara que en su casa. Fue entonces cuando le empujé hacia atrás. Niall se sorprendió. Le pegué una patada en sus partes bajas y pude quitar el cerrojo. Salí corriendo por el pasillo hasta llegar a clase. Abrí la puerta y miré a mis amigas. Luego miré hacia Harry me senté. Cinco segundos después entró Niall. Natalia y Mónica me miraron, pensando que entre nosotros ocurrió algo. Y sí, ocurrió. Pero no lo que ellas pensaban. Miré a Harry. Él tan solo tenía la cabeza agachada. Se percató de que le miraba y me sonrió. Le devolví la sonrisa. En ese momento Niall entró por la puerta. Me miraba mal. Traté de no pensar en lo ocurrido y concentrarme en francés. Al terminar la clase salí sola por la puerta. Fui hacia la salida mirando hacia el suelo.
-Oye, que me olvidas. Se supone que tengo que ir contigo a casa.
-Ah, hola Harry...
-¿Que te pasa?
-Nada...
-Está bien. ¿Estás lista para pasar miedo esta tarde? -dijo sonriendo.
-Si. -reí. Después de todo esto no tenía ganas. Pero me sentaba mal decirle que no quería ir al cine.- Pero en el fondo soy una cagada.
-No te preocupes, estoy yo.
 -Jajajajajaja; idiota.
Caminamos hacia casa. Después de comer, me tumbé un rato en mi cama. Empecé a pensar que Niall era extraño. No quería volver a verle, pero sabía que si me le encontraba trataría de besarme o algo así. Pensé en Mónica y Natalia.

domingo, 28 de julio de 2013

Capitulo 7

Como ya era tarde, Harry se levantó y al verme dormida, me cogió en brazos y me subió hasta la habitación. Me tumbó en la cama y me echó la manta por encima. El se tumbó en la suya y se durmió. A la mañana siguiente, Harry me despertó.
-¡Hola fea!
 -Ho-hola. ¿Yo no estaba dormida en el sofá?
 -Te traje hasta aquí. Venga, baja a desayunar.
-Voy.
Harry salió por la puerta. Yo me acerqué al armario y me una camiseta blanca y unas mallas negras. Me hice dos coletas en el pelo. Bajé a desayunar y la madre de Harry y él se me quedaron mirando.
-Harry, venga. Díselo. -dijo Anne.
-Tengo entradas para el cine. ¿Te apetece venir?
-¿De que es la pelicula?
-De terror. ¿Vienes?
-Me encantará.
Terminamos de desayunar y nos fuimos andando hacia el instituto, ya que perdimos el autobús.
-¿Desde hace cuanto te gusta Niall?
-Pues... Desde hace bastante tiempo.
-Es un chico majo...
-Sí... -Mire hacia Harry, que caminaba con la cabeza agachada.- Pero no tanto como mi Hazza. -Harry me miro y me abrazo por la espalda.- ¿Sabes? Es dificil andar asi.
-Te aguantas. No te pienso soltar.
-Si llegamos tarde al instituto estaremos castigados esta tarde, y no habrá cine.
-Tienes razón. -Me soltó.- ¡Corre! -Me agarró del brazo y me llevo corriendo hasta la puerta del instituto.
Nada mas sonar el timbre, entramos. Nos tocaba clase de Historia. Subimos rapidamente por las escaleras y entramos en clase. Nuestra profesora nos miro amargadamente.
-Llegan tarde.
 -Por dos minutos, lo que tardamos en subir las escaleras.
-Sientense.
Harry y yo nos miramos y nos sentamos, yo con mis amigas y él con los suyos. Continuó la clase de la señorita Robinson.
-Parece que Harry y tu os lleváis mejor, ¿no? -preguntó Natalia.
-Sí, bastante mejor.
-Y eso que le odiabas. -añadió Monica.
-Yo creo que a Harry le gusta Miriam. -Dijo Natalia riéndose.
Continuaron hablando sobre esto casi todo el día. Al fin las perdí en uno de los intercambios y pude ir a mi taquilla a coger los otros libros. Al cerrar la taquilla Niall estaba detrás.
-Hola guapa, ¿vienes esta tarde a mi casa?
-No puedo, he quedado para ir al cine.
-¿Con tus amigas?
-No exactamente.
-¿Y entonces?
-Con un amigo. -Sonreí.
-Vale. -Dijo él. Me cogió de la cintura y me volvió a besar. En ese momento pasó Harry con sus amigos. Se nos quedó mirando. Yo me aparté rápidamente de Niall.- ¿Que pasa? -dijo él.
-Nada, olvidaba que tenía que volver con mis amigas.
Cogí mis libros rápido e intenté encontrar a mis amigas en el largo pasillo del colegio. Fui hacia donde estaba la taquilla de Natalia. No estaban. Fui hacia la taquilla de Mónica, donde las vi.
-Hola Miriam. Harry nos dijo que estabas hablando con Niall.
-Si... Me besó.
-¿¡¿¡Otra vez?!?! -chillaron al unísono.
-Si... Pero me aparté.
-¿Y eso? -Pregunto Mónica abriendo mucho sus ojos azules.
-Es raro. No quiero que me bese cuando apenas nos conocemos...
-Te entiendo. -Dijo Natalia.
-¿Entenderla? ¡Si tu te tiras al primero que ves! -dijo en broma Mónica.

sábado, 27 de julio de 2013

Capitulo 6

Abrí la puerta de casa y vi a Harry con mi hermano, sentados en el sofá.
-Hola -dije- perdón por tardar tanto...
-No pasa nada. -Contestó. Me senté a su lado.- ¿Que tal?
-Pues bastante bien. La casa de Niall era genial. Subimos a su habitacion pero en vez de hacer el trabajo, me besó y...
-¿¡¿TE BESÓ?!? -exclamó Harry.
-Calla. -Mire a mi hermano. Por suerte estaba enbobado viento la tele.- Sí, me besó.
-¿Y que paso despues?
-Nos tumbamos en la cama, nos seguimos besando y... -Hice una breve pausa.- Casi llegamos a un punto donde no quería llegar.
-¿¡¿Casi...?!? -Dijo Harry asombrado.
-Sí, pero no pasó nada más; le paré. Luego nos dormimos y al levantarnos, vi la hora y vine.
-¿Y el trabajo? ¿Ni empezasteis, verdad?
-Eh... No. -Sonreí.- ¿Quien es tu compañero?
-Un tal Louis Tomlinson; es majo el chico.
-Ya se quien es. Es muy divertido. Seriais grandes amigos.
Harry sonrió. Me quedé mirando sus ojos. Eran preciosos. Aunque a mi me gustase Niall, los ojos de Harry eran los más bonitos que había visto. Harry me miró sorprendido. Nos quedamos mirandonos mutuamente, pero no era incómodo. Todo lo contrario.
-Bueno, será mejor que haga la cena. ¿Que queréis?
 -Déjalo, pide una pizza.
Mis padres no llegarían hasta tarde. Me sonó el móvil. Me levanté y lo cogí.
-Hola, Miriam. El padre de Harry y yo tenemos un importante viaje de negocios. Díselo a tu madre mañana, ya que trabaja hasta tarde. Tengo que colgar.
-Vale papá, adios. -Colgué.
Harry acababa de pedir la pizza.
-¿Quien era?
-Mi padre. Él y tu padre se irán mañana a un importante viaje de negocios.
-Vale. -Dijo sentándose en el sofá. Yo me senté a su lado.- La pizza esta pedida.
-Gracias Harry. -Sonreí.
-No hay de que. ¿Juegas? -Harry me tendió el mando de la Play.- Es fútbol, ¿crees que podrás ganarme?
-Oh, por favor, ricitos. Puedo ganarte hasta con los ojos cerrados.
-Ahora lo veremos. Harry y yo jugamos entre risas, codazos y empujones. Tras mi victoria sonó el timbre.
-¡Gané! -Me levanté de un salto y fui hacia la puerta. Recogí la pizza, la coloqué en la mesa y me volví a sentar.
-¡Bieeeen! -Dijo mi hermano lanzándose hacia la pizza.
-Fue pura suerte, Miriam. -Dijo Harry.
-No soportas que una chica te haya ganado.
-No, no soporto que tú me hayas ganado.
-¿Que diferencia hay?
-Que tú eres diferente, Miriam.
-¿Y eso?
-Tu juegas a videojuegos sin miedo de romperte una uña. Comes pizza y eres divertida, loca y simpática.
-Bueno...
-Y por eso me caes mejor. -Harry se puso encima mía y me empezó a hacer cosquillas.
-No... Por favor. Cosquillas no. -Dije como pude entre risas.- Quiero comer la pizza.
-Vale, boba. -Harry me dejó de hacer cosquillas y pude empezar a comer.
-Así mejor.
-Pero no creas que te has librado del todo. -Me dijo guiñándome un ojo.
Después de unas cuantas risas y tonterías, Harry y yo nos pudimos acabar nuestra parte de la pizza. Mi hermano se subió a su habitación y se durmió. Harry y yo nos quedamos viendo la televisión. Acabé por quedarme dormida en el sofá.

Capitulo 5

-Hola, guapa. Ya tardabas. -dijo apoyado en la puerta.- ¿Pasas?
-Ho-hola Niall. Lo siento. Sí, gracias.
Entré al enorme vestíbulo de baldosas blancas y de paredes del mismo color, con una mesita llena de flores. Dejé los zapatos al lado de los de Niall. Le seguí hacia su habitación, situada en la segunda planta.
-Me flipa tu casa. -Sonreí. -Es gigantesca.
-Sí, me lo suelen decir. Sientate. -Me acercó una silla y el cogió otra. 
-¿Sobre quien escribiremos?
-Tenemos un mes entero para hacer el trabajo. Ya lo pensaremos otro día.
-¿Y para que me has dicho que viniera?
-¿Sabes que siempre me has parecido muy mona?
-¿En-en serio?
-Sí. Quería pasar un rato con mi nueva compañera de trabajo. -Sonrió.- Y esa camiseta te queda genial.
-Sí, mis amigas me estaban arreglando para... -Algo me interrumpió. Noté a Niall muy cerca mia. ¡Me estaba besando! Cuando se apartó no pude poner otra cara que no fuera la de gilipollas asombrada y ruborizada.- ¿Me besaste?
-Sí. -Dijo el rascándose el pelo.
-Oh, dios. ¿Que quieres? No es normal que me beses. Es la primera vez que hablamos y...
-Eso no quita que siempre me hayas gustado.
-¿Y por que no me hablaste nunca?
-Digamos que no me atrevía.
Niall se volvió a acercar a mi. Yo me puse de pie para intentar evitar aquel beso, pero el hizo lo mismo. Me cogió de la cintura. Mis brazos se entrelazaron con su cuello. Empezó a dar pequeños pasos hasta que me hizo tropezar con su cama. Caí en ella, pero eso no detuvo el beso. Me intenté apartar de él pero no pude. Me gustaba aquello. Me gustaba Niall. En ese momento sonó su teléfono. El se levantó de encima mia.
-Espera un momento. -Niall salió de la habitación. Durante unos cinco minutos solo se oían gritos por su parte. Cuando entró estaba enfadado. - Perdona, eran mis padres.
-Niall, ¿que ha pasado?
-Mis padres no están aquí. Ellos llevan cuatro años viviendo fuera. Nunca han venido a visitarme. No tenemos muy buena relacion tampoco.
-Lo siento...
-Tu no tienes la culpa.
-Lo se. Pero no estes mal, ¿vale?
Niall se acercó a mi y me volvió a besar. Me agarró de la cintura y yo pasé mis brazos por su cuello. Noté como me desabrochaba la blusa. Yo no quería llegar a ese extremo, a penas habian pasado unas horas desde la primera conversación; por lo que me aparté.
-Niall... Para.
-Tranquila, no pasará nada.
-No... Para, por favor. -Me abroché la blusa.
-Como quieras. - Me dio un beso en la frente.
Nos quedamos tumbados el uno junto al otro. Acabé por dormirme entre sus brazos. Al despertar, Niall estaba a mi lado. Miré mi reloj. Eran las ocho. Tardaría media hora en volver a mi casa. Mis padres llegarían dentro de nada y Harry estaba solo cuidando de mi hermano.
-Niall. -Traté de despertarlo. Él abrió los ojos.- Tengo que volver a mi casa.
-Vale cielo. -Me dio un beso.- Hasta mañana.
 -Adios. -Salí de su habitación. Bajé por las escaleras hacia la puerta y me dirigí a mi casa.

jueves, 11 de julio de 2013

Capitulo 4

Harry se sentó en mi cama. Yo sonreí.
-¿Tanto me odias?
-¿Que?
-Es el primer dia y ya odias que esté pegado a ti.
-No es que te odie; odio la idea de compartir habitación contigo.
-Bueno, cuando terminen mi casa me iré. Por ahora intentemos llevarnos bien, ¿vale?
-Sí. -sonreí.- Amigos.
Aquella tarde nos quedamos viendo la televisión y hablando sobre nuestra vida, nuestros amigos, el antiguo instituto de Harry... Parecía que nos llevábamos mejor. Por la noche cenamos y nos fuimos rápido a la cama, ya que estábamos cansados.
-Buenas noches, Harry.
-Buenas noches, Miriam.

A la mañana siguiente me desperté contenta. No sabía por qué, pero lo estaba. Me acerqué al armario y me puse una camiseta con la bandera de Londres y un pantalón vaquero. Me dejé el pelo suelto, con los rizos por la cintura. Harry llevaba una camiseta azul y unos vaqueros. Le quedaban genial. ¿Genial? Dios... No. No debía preocuparme por eso. Él era un chico guapo, nada más. A mi me gustaba Niall Horan.
Desayunamos y nos fuimos al instituto andando. Yo iba escuchando música, así que no hablé con Harry. Nos tocaba clase de Literatura. Me senté con mis amigas y Harry con su nueva pandilla. Ví como las tontas animadoras le miraban, atusándose el pelo. Él sonreía como un idiota.
-Bien, chicos. Este mes os tocará hacer un trabajo por parejas. Tendréis que escribir sobre un escritor. Aquí os dejo las pautas que debéis seguir. -La profesora nos tendió una hoja a cada uno. Empezó a decir nombres de las parejas de alumnos. -Miriam con... ¡Niall!
¡Oh, dios mio! ¿Había dicho Niall? ¡Si, lo dijo! ¡Iba a pasar tardes con Niall! Él me miró y me mostró su perfecta sonrisa. En el cambio de clase se acercó a mi.
-Hola, Miriam. Esta tarde a mi casa, ¿vale? Ya sabes donde vivo. A las cinco vienes. No tardes. Por cierto, bonita camiseta. Hasta luego.
-A-adios.
¡Niall Horan acababa de hablarme! ¡No lo podía creer! Iba a pasar la tarde en su casa. Natalia y Mónica se me acercaron corriendo. -¡Tia! Tenemos que ir a tu casa para vestirte para la cita. -Gritó Natalia.
-No es una cita, solo es un trabajo.
 -Pero tienes que estar presentable. ¡Es Niall Horan!
-Dijo Mónica.
-Esta bien, esta bien. Podéis arreglarme vosotras.
-¡Bien! -dijeron al unísono.
Aquella tarde, después de comer con Harry, me fui al baño y me di una reconfortante ducha. Al salir, el timbre sonó y Harry fue a abrir. Natalia y Mónica subieron rápidamente a mi cuarto. Harry las siguió.
-¡Tu fuera! -gritó Natalia.- Tenemos que arreglar a Miriam para su cita con Niall.
-Simplemente es un trabajo.
-Intenta hacerles comprender eso. -Le dije a Harry.
 -Bueno, ya me voy.
Después de probarme toda la ropa que había en mi armario, nos decidimos por una blusa azul ajustada que hacia parecer más grandes mis pequeños pechos, y unos vaqueros blancos, tambien ajustados. Me hicieron ponerme unos tacones azules altísimos. Luego me alisaron el pelo entre las dos. Mónica me dio unos pendientes blancos largos. Me maquillaron también. Me miré al espejo y no podía creer lo que veía. No parecia yo. Pero la ropa que llevaba hacia notar más esas curvas de las que casi carecía. En cambio a Natalia y a Mónica no les faltaban. Ellas eran altas, tenían buen cuerpo y eran muy guapas. Natalia era rubia, de pelo liso hasta la cintura. Tenía unos ojos marrones muy expresivos y grandes. Mónica era morena, de pelo corto, casi por los hombros y con unos ojos azules preciosos.
 -Miriam, baja rápido a casa de Niall o no llegaras a tiempo. Nosotras te acompañanos.
 Bajamos hacia el salón, donde estaba Harry. Se levanto y me miro asombrado.
-¡Vaya! ¡Estas... Genial!
-Gracias. -Le sonreí.- Ahora me tengo que ir. Hasta luego.
Salí por la puerta camino de casa de Niall. Al llegar me quedé mirando boquiabierta su casa, blanca y enorme, con piscina incluida. Tenía un amplio jardín con una terraza enorme. Dentro se veía una zona acristalada en la que había un enorme jacuzzi. Era todo tan increíble. Niall Horan, yo, en una casa enorme, en la misma habitación...
Dejé de fantasear y me acerqué a la puerta. Llamé al timbre y salió Niall.

Capitulo 3

Acabó la clase de ciencias y mis amigas y yo salimos de clase hacia las taquillas. Cambiamos los libros por los de matemáticas y nos dispusimos a ir a clase del señor Smith. Harry me miraba sin saber que hacer, por lo que me acerqué a él.
-¿Que te pasa?
-Simplemente te esperaba para que me llevases a la clase del señor...
-Smith. Matemáticas. -acabé su frase.
-Exacto.
 -¿Te volverás a sentar a mi lado? -le pregunté.
-Sí. Eres la única a la que conozco aquí, aparte de tus dos amigas. Y como sabes, me dan los libros mañana.
-Si... Pero... Intenta hacer amigos ¿no? No me gusta que estes pegado a mi como una lapa.
-Si es por eso no te preocupes. Esos chicos de allí me han caído bastante bien.
Genial. Harry se iba a juntar con la panda de los ricos. Con esas animadoras idiotas. Bueno, yo no debería preocuparme por eso. Si el lo quería así...
-Mañana mismo dejaré de estar tan pegado a ti e iré con ellos. -acabó.
-Oh, genial entonces... Como no nos demos prisa no llegaremos a tiempo.
-Pues vamos. -dijo él sonriendo.
Nos dirigimos hacia la clase de matemáticas. Nos sentamos en las filas del medio. Atrás se sentaban las animadoras y los futbolistas. Delante, los empollones. Yo siempre elegía las filas del medio. Allí escuchamos hablar al señor Smith, un viejo gruñon con unos pantalones subidos demasiado hacia arriba y una corbata mal abrochada. Tenía unas gafas grandes, que se le caían cada dos por tres, y un bigote blanco que no le favorecía nada.
 -¡Miriam! ¿Estás escuchando? -dijo con su grave voz.
-Eh... Sí, lo siento, señor Smith. Miré hacia Harry que seguía esbozando su bonita sonrisa. ¿Bonita? ¿Que digo? Bueno, en verdad me parecia bonita. Pero no me gusta pensar eso.
 Las siguientes horas las pasamos en las aulas, como cada aburrido dia en nuestro instituto. Por fin era la hora de la salida. La madre de Harry nos esperaba a la salida.
 -¡Eh Harry, pasa! -gritó un chico que estaba jugando al futbol. Pude ver mejor su cara y comprendi que se trataba de Niall Horan; un chico forrado, de unos ojos azules preciosos y un pelo rubio genial. Ese chico por el que yo llevaba colada dos años, pero con el que nunca habia cruzado una palabra. Harry miró hacia sus pies y chutó con fuerza el balón.
-Harry, veo que ya has hecho amigos. -Dijo su madre.
-Sí. Son muy majos. Ya no tendré que estar pegado a ella. -dijo mirándome.
Su madre se limitó a sonreir mientras nos conducía hasta su gran coche. Ella se sentó alante y Harry conmigo atrás. Fuimos en silencio todo el viaje hasta casa; eso sí, cruzando miradas que incomodaban bastante. La madre de Harry se fue a trabajar y nos quedamos solos en casa. Fuimos hacia la cocina y preparé la mesa. La comida ya estaba hecha, asi que la calenté. Comimos en silencio. Al terminar, fregué los platos y vasos y subí a mi habitación. Me tumbé en mi cama y puse la televisión. Harry entró.
-Hola. ¿Que estás viendo?
-La MTV. Hombre, pasa. No te quedes en la puerta. Estás en tu habitación, ¿no?

Capitulo 2

Me desperte por la mañana como cualquier lunes por la mañana: como una zombie. Me puse de pie y me acerqué al armario a por una camiseta y unos pantalones. Me fui al baño y me recogí mi larga melena, rizada y negra. Luego salí haciendo un esfuerzo increíble para mostrarme agradable ante los invitados. Bajé por las escaleras hacia la cocina.
 -Hola, Miriam. -Dijo una voz detrás de mí.
-Em... Hola. -Sonreí falsamente mirando a Harry.
-Se te ve contenta, ¿quién se despierta así un lunes? -me preguntó.
-Oh, vamos, Harry. No estoy contenta. Estoy haciendo un gran esfuerzo para mantener esta sonrisa idiota. 
-Vale, no me mates. -Bromeó entrando en la cocina.
Sonreí. En el fondo era majo. Pero no quería tener a un chico de mi edad compartiendo habitación conmigo. No me gusta der la típica anfitriona adorable y generosa. Y menos con un chico de dieciseis. Seguí andando y entré en la cocina, donde estaba la madre de Harry junto a él. Mi madre fue a llevar a mi hermano al colegio y mi padre y el de Harry, trabajaban.
-Hola, cielo. -Dijo Anne.
-Hola. -sonreí.
 -Tienes el desayuno en la mesa; son tortitas.
-¿Las hiciste tú? -pregunté sentándome.
-Sí, pero desayunad rápido o no llegaréis al instituto.
Al terminar fregué el vaso y el plato y salí por la puerta. Cogí la mochila y fui hacia la entrada. Justamente estaba el autobús en frente. Harry y yo salimos por la puerta, ambos en silencio. Subimos y nos sentamos detrás de mis amigas.
-¡Hola! Soy Natalia, encantada.
-¡Ey! Yo soy Monica.
-Hola chicas, soy Harry.
 -Me encantan tus rizos. -dijo Natalia jugando con su larga melena rubia.
-Gracias. -Dijo él.
No. ¿Le hizo un cumplido nada más conocerle?
 -Nada. Mira Miriam, tienes mucha suerte de compartir habitación con un chico como él. -dijo volviéndose hacia mí.
-Sí, pero seguramente Natalia acabará ligándoselo. ¿No crees? -dijo Mónica.
-Seguramente. -contesté. -Natalia tiene al chico que quiere siempre.
-Es que es muy mono... -dijo ella.
-A ti todos te parecen monos.
Continuamos hablando de nuestras cosas. Harry iba callado. Me miraba de una manera rara, como si esperara a que yo le uniese a la conversación o algo así. No se por qué, pero no pude resistirme a mirarle.
-Harry, -dije -Nosotras nos encargaremos de enseñarte el instituto.
 -Vale, genial, preciosas.
-Oh, que mono eres. -Dijo Natalia.
-Dios... -bufé.
-¿Qué? -dijo ella.
-Nada. -sonreí.
Los cuatro seguimos hablando hasta que el autobús se detuvo en el instituto. Harry me resultaba cada vez más majo. Al final, no me importaba tanto compartir habitación con él. Digamos que me resultó majo. Entramos en el instituto y nos colocamos cada uno en nuestro sitio, salvo Harry, que hablaba con la profesora. Después de unos minutos se presentó ante la clase. ¡Mierda! A mi lado habia un sitio libre. Y como no, acabó sentándose a mi lado. Tenía que soportarle también en clase... ¡Wi! y nos sentamos en los asientos de detrás de mis amigas.

Capitulo 1

-¡Miriam! -Gritó mi madre desde el salón.- ¡Baja!
Bajé rapidamente a... Perdon, no me presenté. Soy Miram. Soy una chica de dieciseis años. Nací en Cheshire. Llevo toda mi vida viviendo aquí. Ahora mismo mi madre me llamaba para que bajase al salón. Supongo que si tardo mucho, me volverá a chillar. Será mejor que baje. En fin; esta es mi historia. Vievenidos a mi mundo.
Bajé las escaleras lo más rápido que pude. Allí estaban mi madre, mi padre y mi hermano.
-Miriam, -comenzó a decir mi madre.- como ya sabes, hoy viene la familia Styles. Esperamos que seas simpática con ellos. Cuando su casa esté, se irán. Por estas semanas debes ser maja, adorable y buena anfitriona. El señor Styles es compañero de trabajo de tu padre.
-Sí, mamá. Al grano. -dije.
-Su hijo Harry y tú compartiréis habitación.
-¿Perdona? ¿Mi habitación? ¡No, por favor!
El timbre de la puerta sonó en aquel momento. Genial, me encantará compartir habitación con un niño mimado e idiota. Mi madre me obligó a sonreír. Abrieron la puerta y allí estaban. El señor y la señora Styles entraron en mi casa y nos dieron dos besos. Harry se quedó más apartado a la hora de saludarme. Mi madre me echó una mirada fulminante, por lo que entendí que me tenía que acercar yo.
 -Hola. -Dije.- Soy Miriam.
-Hola. -Mostró su bonita sonrisa. -Soy Harry Styles. ¿De verdad tienes dieciseis años? Eres muy baja.
-Y tu eres idiota. -sonreí amargamente. Ese comentario me sentó mal.- A lo mejor es que eres muy alto.
-También. -Dijo él.-Entonces, ¿tú serás la famosa chica que compartirá habitación conmigo?
-No veas la ilusión que me hace...
-¡Miriam! Enséñale la casa a Harry. -dijo mi madre.
-Entrada, cocina, salón, comedor, baño y escaleras. Arriba está el despacho de mi padre, otro baño y las habitaciones.
-Bien, bien. Rápida. ¿Subimos?
-Vale. -salí corriendo hacia arriba. Harry me siguió.
-Mmm... Bonita. Pense que sería rosita todo.
-Tu eres tonto perdido. Já. Ni que tuviera siete años.
-Vale, ¿y donde duermo yo?
-Habrá algún colchón por ahí. ¿Que hora es?
-Las once y media. A dormir.
-¿Tu duermes y yo veo la tele? -Dije poniendo la MTV.
-Bien, bien. -sonrió.
Cogí el pijama y me fui al baño a cambiarme. Cuando llegue, Harry estaba cambiado. Le ayudé a preparar su "cama". Subí a mi cama y me arropé con la manta.
-¿Tienes frío? -dijo Harry.
-No, duérmete y déjame.
-Como quieras. Duerme bien.
-Igualmente. -Dije y seguí viendo la tele. Finalmente me quedé dormida. Harry se despertó y apagó la televisión. Se volvio a meter en su cama y se durmió.