Tenía uno mío:
-Esta noche fiesta en casa de Katy; 21:30
Natalia esbozó una sonrisa. Pero al momento se le borró. Seguramente Louis iba a traer a su novia a la fiesta. Bueno, ¿qué más le daba Louis? Entre ellos no había nada. Solo amigos y punto. Natalia subió a su habitación. Eran las cuatro. Como tenía tiempo de sobra, se tumbó en la cama y se durmió.
A Mónica le acababa de llegar el mismo mensaje.
-Todavía queda mucho. Iré a dar un paseo.
Fue al baño, se peinó un poco y bajó.
-Papá, esta noche hay una fiesta. ¿Me dejas ir? Porfi, porfi...
-Está bien. Pero dame un beso o nada. -Mónica se agachó y le dio un beso en la mejilla.
-Me voy a dar una vuelta. Adiós, papá.
Mónica salió por la puerta y guardó la llave en uno de sus bolsillos. Andó un rato y luego se paró en una heladería. Cogió un helado de vainilla y chocolate. Al girarse alguien se chocó con ella y le tiró todo el helado encima. Miró haber quien había sido, y para rematar, se fijó en un pelo rubio y unos ojazos azules. Mierda, Niall.
-¡Tú! ¡Mira como me has puesto! ¡Y mi helado!
-Joder, perdona. Te compraré otro. Te juro que no sabía que eras tú. Solo quería un helado. Lo siento mucho.
-Bueno... No hace falta que me compres nada.
-¡Que sí! -Niall se acercó al chico de la heladería.- Dos helados de vainilla y chocolate, por favor. -Pagó y le dio uno a Mónica. -Tu helado. Toma.
-Gracias, Niall. Y bueno, ¿te has enterado de la fiesta de esta noche?
-Claro. ¡Niall Horan nunca se pierde una fiesta!
-Pensé que te llevaría horas arreglarte. -Dijo Mónica con una risita.
-Nah. Decidí salir a dar un paseo para despejarme. ¿Y tú?
-Pues lo mismo...
-¿Damos ese paseo juntos? -propuso Niall.
-Me has comprado un helado, así que... ¡vale!
-Jajajaja. Y bueno... Según lo que me has dicho esta mañana... ¿No se supone que me tendría que olvidar de tí?
-Em, sí. Pero eso no quita que seamos amigos, ¿no? -dijo Mónica sonriendo mientras comia su helado.
-Tienes razón. Por cierto, tienes manchada la nariz de helado.
-¿Donde? Yo no lo veo. -Dijo Mónica poniéndose bizca. -Quítamelo, que me da vergüenza.
-Osea, ¿no te da vergüenza ponerte bizca y tener la nariz manchada sí? Que pava eres, madre. -Niall cogió su servilleta y le limpió la nariz.- Listo.
-Gracias, Niall. -Dijo Mónica sonriendo. De repente se paró en frente de una tienda.- Joder. Joder. ¡Que vestido tan bonito!
-¿Cuál? -preguntó Niall acercándose a ella.
-¡Ese! El azul. Me encanta. Oye, ahora que lo pienso no tengo ningún vestido bonito para ir a la fiesta...
-¿No? ¿Y que piensas ponerte? -dijo Niall.
-Pues no sé. Algo, supongo. -Dijo Mónica riendo.
-Quieres el vestido azul, ¿no? Yo te le compro.
-No, Niall. No hace falta. -Dijo Mónica nerviosa. -Me da igual.
-Bueno, como quieras.
Siguieron andando y comiéndose sus helados. Niall tuvo que pararse a limpiarle la nariz a Mónica de nuevo. Yo no sé como esta chica se comía el helado.
-Niall.
-¿Qué? -Dijo él.
-¡Foto! -Mónica se puso a su lado. Con su móvil hizo una foto de los dos.
-¿A ver? -Dijo Niall mirando la foto.- Borra eso. Tengo cara de haberme fumado algo.
-Coño, que no. Que sales genial. Mírame a mí. Parece que me ha dado un tic en el ojo. -Dijo Mónica riendo.
-Si tu estas perfecta...
-¡Uy que falso! Más quisiera yo ser así...
-Pues para mí lo eres. -Dijo Niall sonriendo.
-Ya. Mucho, ¿no? -Mónica se paró.
-Pues sí. -Niall se acercó a ella, cogiéndola de la cintura y la besó.
-Eh... Niall... -Dijo Mónica apartándose.
-Perdona. Lo siento.
-No, nada. -Dijo Mónica rascándose el brazo.- ¿Que hora es?
-Las siete y media. ¿Por?
-De aquí a mi casa tardo quince minutos. Creo que debería irme ya para arreglarme y tal.
-Vale. -Dijo Niall sonriendo.- Adiós.
-Adiós.
Mónica se puso de puntillas y le dio un beso en la mejilla a Niall. Él le dedicó una bonita sonrisa. Cuando Mónica se alejó lo suficiente, Niall entró en la tienda en la que habían visto aquel vestido que tan bonito que le gustaba a Mónica.
-Eh, perdone. ¿Vio hace nada a una chica que puso la cara contra el cristal y se quedó mirando tontamente el cristal? Quiere ese vestido. ¿Cuanto es?
Después de haber pagado el vestido, fue hacia el servicio de correo y hablo con uno de los carteros.
-Necesito que enviéis esto urgentemente.
Niall les dio la dirección de la casa de Mónica.
Ella se estaba probando todos los vestidos de su armario. No le convencía ninguno. Unos eran muy feos, otros demasiado pomposos. Si tuviera aquel vestido azul... La puerta sonó y bajo a abrir.
lunes, 26 de agosto de 2013
jueves, 22 de agosto de 2013
Capitulo 21
-Tengo mi coche aparcado al lado de la cafetería. ¿Vienes? Solo te dejaré en tu casa. Nada más.
-Bueno, vale. Pero solo eso, ¿eh? Gracias.
-Que sí. Vamos.
Fueron hasta el aparcamiento de la cafetería y se acercaron al coche. Niall le abrió la puerta a Mónica, que entró sonriendo. Luego entró él y se sentó. Niall sacó el coche del aparcamiento y siguió las indicaciones de Mónica para llegar a su casa.
-Gracias Niall. -Le dio un beso en la mejilla.- Pues... Supongo que... Adiós.
-Adiós, Mónica. -dijo arrancando el coche y yéndose rápido.
Mónica no pudo evitar que algunas lágrimas resbalaran por su mejilla. Niall tenía los ojos llenos de lágrimas, pero se los secó, ya que iba conduciendo. Mónica cogió las llaves y abrió la puerta de su casa. Al entrar se encontró con Natalia esperándola en el recibidor.
-¿Dónde estabas? -Eh... Pues...
-Niall, ¿verdad?
-Eh...
-Lo leí en tu movil. Estábais en la cafetería de al lado del parque, ¿sí?
-Ajá. Pero lo he dejado todo claro. Le he dicho que no quiero nada con él, que me va a hacer daño. Me ha jurado que eso no pasará, pero...
-Déjale. No le hagas caso. -Contestó Natalia. -Te hará daño y es mala influencia. Por cierto, llevas el rimel corrido. ¿Has llorado?
-¿Yo? ¡No! ¡Que gran tontería! Es por... La lluvia, sí. -Dijo Mónica nerviosa.
-Ya... Y yo soy tonta.
-Bueno... Eres rubia... -Dijo Mónica riéndose.
-¡Ala, ala! ¡Mala persona! Esto no te lo perdono. -Dijo Natalia riendo.- Bueno, ahora tengo que irme a mi casa. Adiós, enana.
-¡Adiós! -Natalia abrazó a Mónica y salió por la puerta.
Mónica subió hacia su habitación. Se tiró en la cama y cogió de la mesilla los cascos del móvil. Los puso y comenzó a escuchar música. A los cinco minutos se quedó dormida. Natalia iba caminando, con la cabeza agachada, hacia su casa cuando se chocó con alguien.
-¡Ay, perdona! No estaba mirando y... -Al levantar la cabeza vio a Lou. -¡Louis!
-Hola, Natalia. Perdonada. ¿A donde vas?
-Pues a mi casa. Pasé la noche con Mónica.
Una chica de pelo largo, liso y castaño se acercó a Lou. Llevaba una camisa de cuadros que dejaba ver su ombligo y parte de su cintura, y unos vaqueros cortos. Tenía dos helados de chocolate, y miraba con una gran sonrisa a Louis.
-Natalia, te presento a mi novia, Alice. Alice, esta es Natalia, una gran amiga. -Dijo Louis sonriendo.
-Hola; encantada. -Dijo con una gran sonrisa y tendiéndole la mano a Natalia.- ¿Quieres un helado?
-Eh... Encantada. -Natalia le estrechó la mano.- No, gracias. Tengo que llegar a mi casa. Eh... Bueno, adios chicos.
-¡Adiós! -Alice seguía sonriendo mientras se comía su helado.
-¡Hasta mañana Natalia! -Gritó Louis.
Natalia llegó a su casa y subió rápido a su habitación.
-¡Eh! ¿No piensas bajar a comer? -gritó su madre desde la cocina.
-¡Ya voy! -Natalia tiró su bolso, cogió su móvil y bajó a comer.
-Has tardado en llegar.
-¡Joder, mamá! Tenía que esperar a Mónica.
-¡No hables así y siéntate a comer!
-¡Vale, vale! -dijo Natalia bordemente.
Ella y su madre no tenían muy buena relación. No se dirigieron la palabra ni una sola vez mientras comían. Natalia no vivía con su padre. Él y su madre estaban divorciados. Su padre vivía en Estados Unidos. Pocas veces al año le veía. Pero hablaban por videochat cuando podían. Natalia quería mucho a su padre. Le contaba todo lo que le ocurría. Le echaba de menos. Más de una vez le había pedido que fuese a vivir con él. Pero ella no podía aceptar. No quería dejar a sus amigas, ni el instituto. Su vida estaba aquí. Al terminar de comer se sentó en sofá y miro el WhatsApp.
-Bueno, vale. Pero solo eso, ¿eh? Gracias.
-Que sí. Vamos.
Fueron hasta el aparcamiento de la cafetería y se acercaron al coche. Niall le abrió la puerta a Mónica, que entró sonriendo. Luego entró él y se sentó. Niall sacó el coche del aparcamiento y siguió las indicaciones de Mónica para llegar a su casa.
-Gracias Niall. -Le dio un beso en la mejilla.- Pues... Supongo que... Adiós.
-Adiós, Mónica. -dijo arrancando el coche y yéndose rápido.
Mónica no pudo evitar que algunas lágrimas resbalaran por su mejilla. Niall tenía los ojos llenos de lágrimas, pero se los secó, ya que iba conduciendo. Mónica cogió las llaves y abrió la puerta de su casa. Al entrar se encontró con Natalia esperándola en el recibidor.
-¿Dónde estabas? -Eh... Pues...
-Niall, ¿verdad?
-Eh...
-Lo leí en tu movil. Estábais en la cafetería de al lado del parque, ¿sí?
-Ajá. Pero lo he dejado todo claro. Le he dicho que no quiero nada con él, que me va a hacer daño. Me ha jurado que eso no pasará, pero...
-Déjale. No le hagas caso. -Contestó Natalia. -Te hará daño y es mala influencia. Por cierto, llevas el rimel corrido. ¿Has llorado?
-¿Yo? ¡No! ¡Que gran tontería! Es por... La lluvia, sí. -Dijo Mónica nerviosa.
-Ya... Y yo soy tonta.
-Bueno... Eres rubia... -Dijo Mónica riéndose.
-¡Ala, ala! ¡Mala persona! Esto no te lo perdono. -Dijo Natalia riendo.- Bueno, ahora tengo que irme a mi casa. Adiós, enana.
-¡Adiós! -Natalia abrazó a Mónica y salió por la puerta.
Mónica subió hacia su habitación. Se tiró en la cama y cogió de la mesilla los cascos del móvil. Los puso y comenzó a escuchar música. A los cinco minutos se quedó dormida. Natalia iba caminando, con la cabeza agachada, hacia su casa cuando se chocó con alguien.
-¡Ay, perdona! No estaba mirando y... -Al levantar la cabeza vio a Lou. -¡Louis!
-Hola, Natalia. Perdonada. ¿A donde vas?
-Pues a mi casa. Pasé la noche con Mónica.
Una chica de pelo largo, liso y castaño se acercó a Lou. Llevaba una camisa de cuadros que dejaba ver su ombligo y parte de su cintura, y unos vaqueros cortos. Tenía dos helados de chocolate, y miraba con una gran sonrisa a Louis.
-Natalia, te presento a mi novia, Alice. Alice, esta es Natalia, una gran amiga. -Dijo Louis sonriendo.
-Hola; encantada. -Dijo con una gran sonrisa y tendiéndole la mano a Natalia.- ¿Quieres un helado?
-Eh... Encantada. -Natalia le estrechó la mano.- No, gracias. Tengo que llegar a mi casa. Eh... Bueno, adios chicos.
-¡Adiós! -Alice seguía sonriendo mientras se comía su helado.
-¡Hasta mañana Natalia! -Gritó Louis.
Natalia llegó a su casa y subió rápido a su habitación.
-¡Eh! ¿No piensas bajar a comer? -gritó su madre desde la cocina.
-¡Ya voy! -Natalia tiró su bolso, cogió su móvil y bajó a comer.
-Has tardado en llegar.
-¡Joder, mamá! Tenía que esperar a Mónica.
-¡No hables así y siéntate a comer!
-¡Vale, vale! -dijo Natalia bordemente.
Ella y su madre no tenían muy buena relación. No se dirigieron la palabra ni una sola vez mientras comían. Natalia no vivía con su padre. Él y su madre estaban divorciados. Su padre vivía en Estados Unidos. Pocas veces al año le veía. Pero hablaban por videochat cuando podían. Natalia quería mucho a su padre. Le contaba todo lo que le ocurría. Le echaba de menos. Más de una vez le había pedido que fuese a vivir con él. Pero ella no podía aceptar. No quería dejar a sus amigas, ni el instituto. Su vida estaba aquí. Al terminar de comer se sentó en sofá y miro el WhatsApp.
domingo, 18 de agosto de 2013
Capitulo 20
Aquella mañana Mónica se despertó sin hacer ruido para no despertar a Natalia. Cogió una camiseta blanca y fucsia a rayas y unos pantalones cortos blancos y se fue hacia el baño. Se dio una ducha y al salir, se puso la ropa y se peinó su melena morena. Se miró al espejo. Se un poco de puso rimel y le lanzó una sonrisa a su reflejo. Bajó las escaleras de su casa y salió. Cerró la puerta y fue caminando hacia la cafetería.
Al llegar se sentó en una de las sillas a esperar a Niall. Niall la vio y fue por detrás hasta llegar a su lado. La tapó los ojos.
-¡Hola! ¡Estás preciosa! ¿Qué tal?
-Haber, Niall. Déjate de idioteces y dime lo que me querías decir.
-Bueno, vale. Haber, no se como explicarte que fue ella la que me besó y...
-Y eso ya me lo has dicho antes. ¿Qué más?
-Haber... Pues yo... Eh...
Por un momento Mónica dejó de escucharle y se quedó mirando sus bonitos ojos azules. A ella no le gustaba ser tan borde con la gente, y en el fondo sabía que quería perdonar a Niall. Pero no podía, o al menos eso le había dicho Natalia.
-Mónica, ¿me estás escuhando?
-Sí, sigue.
-Verás. Se que soy el mayor gilipollas que hay en este mundo. Sé que la cagué con lo que le hice a Miriam. Y tú fuiste la única que me intentó ayudar a cambiar. Y sí, lo conseguiste. Y se que besando a esa chica, te he partido el alma, pero te pido que no me dejes de hablar, que no me ignores.
-¿Por qué?
-Porque no soporto dejar de hablar a la chica que me gusta.
-¿¡¿Te-te gusto?!?
-Sé que nos conocemos desde hace poquísimo, pero tú, al apoyarme y ser como has eres... Has sido la primera que me gusta de verdad.
-Buff. -Mónica miró al suelo.- Haber, Niall...
-Dime. -Dijo el, sonriendo.
-Pues que tu también me gustas. Ayer me trataste genial, y yo soy de las que se enamoran rápido...
-Entonces, ¿cuál es el problema?
-Pues que no. No eres buena influencia. Sé que no va a funcionar. Ya me hiciste daño con lo de ayer y no quiero volver a pasar por lo mismo.
-Pero te juro que eso no volverá a pasar.
-Niall, eres uno de los chicos más solicitados del instituto. Encontrarás a otra mucho mejor que yo. Lo siento. -Mónica se levantó de la silla y le dio un beso en la mejilla.- En serio, lo siento.
-Pero por favor, dame una oportunidad, solo una.
-No puedo. Adiós Niall.
-A-adiós.
Mónica salió por la puerta de la cafetería. Miró hacia el cielo y vio como las nubes grises borraban el azul. Siguió caminando hacia su casa. A los cinco minutos se puso a llover. Ella no llevaba paraguas así que dio un suspiro y agachó la cabeza. Alguien la cogió del hombro y la obligó a darse la vuelta.
-Mónica, te quiero. No voy a dejar que me odies. -Sí. Era Niall. Él la pasó un brazo trás la cintura y la besó. Ella no intentó apartarse. Un beso bajo la lluvia. Era todo tan perfecto. Pero no quería estar con Niall.
-No, Niall. No quiero. Lo siento...
-Es que no te voy a dejar, Mónica. Te quiero, y es en serio.
-Niall. Tengo que irme a mi casa. Voy a pillar una neumonía.
-¡Hola! ¡Estás preciosa! ¿Qué tal?
-Haber, Niall. Déjate de idioteces y dime lo que me querías decir.
-Bueno, vale. Haber, no se como explicarte que fue ella la que me besó y...
-Y eso ya me lo has dicho antes. ¿Qué más?
-Haber... Pues yo... Eh...
Por un momento Mónica dejó de escucharle y se quedó mirando sus bonitos ojos azules. A ella no le gustaba ser tan borde con la gente, y en el fondo sabía que quería perdonar a Niall. Pero no podía, o al menos eso le había dicho Natalia.
-Mónica, ¿me estás escuhando?
-Sí, sigue.
-Verás. Se que soy el mayor gilipollas que hay en este mundo. Sé que la cagué con lo que le hice a Miriam. Y tú fuiste la única que me intentó ayudar a cambiar. Y sí, lo conseguiste. Y se que besando a esa chica, te he partido el alma, pero te pido que no me dejes de hablar, que no me ignores.
-¿Por qué?
-Porque no soporto dejar de hablar a la chica que me gusta.
-¿¡¿Te-te gusto?!?
-Sé que nos conocemos desde hace poquísimo, pero tú, al apoyarme y ser como has eres... Has sido la primera que me gusta de verdad.
-Buff. -Mónica miró al suelo.- Haber, Niall...
-Dime. -Dijo el, sonriendo.
-Pues que tu también me gustas. Ayer me trataste genial, y yo soy de las que se enamoran rápido...
-Entonces, ¿cuál es el problema?
-Pues que no. No eres buena influencia. Sé que no va a funcionar. Ya me hiciste daño con lo de ayer y no quiero volver a pasar por lo mismo.
-Pero te juro que eso no volverá a pasar.
-Niall, eres uno de los chicos más solicitados del instituto. Encontrarás a otra mucho mejor que yo. Lo siento. -Mónica se levantó de la silla y le dio un beso en la mejilla.- En serio, lo siento.
-Pero por favor, dame una oportunidad, solo una.
-No puedo. Adiós Niall.
-A-adiós.
Mónica salió por la puerta de la cafetería. Miró hacia el cielo y vio como las nubes grises borraban el azul. Siguió caminando hacia su casa. A los cinco minutos se puso a llover. Ella no llevaba paraguas así que dio un suspiro y agachó la cabeza. Alguien la cogió del hombro y la obligó a darse la vuelta.
-Mónica, te quiero. No voy a dejar que me odies. -Sí. Era Niall. Él la pasó un brazo trás la cintura y la besó. Ella no intentó apartarse. Un beso bajo la lluvia. Era todo tan perfecto. Pero no quería estar con Niall.
-No, Niall. No quiero. Lo siento...
-Es que no te voy a dejar, Mónica. Te quiero, y es en serio.
-Niall. Tengo que irme a mi casa. Voy a pillar una neumonía.
jueves, 15 de agosto de 2013
Capitulo 19
-¡Hola! ¡Que poco has tardado!
-Vine en taxi. -Le dije entrando.- ¿Qué tal en casa de Lou?
-Bastante bien. Nos lo hemos pasado genial. A partir de ahora estaré con él en el insti.
-Pues me alegro. -Le agité los rizos.
-¿Y tu que tal en la piscina?
-Eh... Estaba Niall. Y...
-¿¡Te ha hecho algo!?
-¡No, idiota! Solo se ha disculpado. -Le dije riendo.
-Mas le vale. Como te toque le mato. -Me cogió de la cintura y me acercó hacia el. Pasé los brazos alrededor de su cuello y le besé. Harry era tan cuqui...
-Te quiero, ¿vale?
-Lo sé. -Me dio un beso en la frente.
-Bueno, a Mónica casi le da algo hoy en la pisci.
-¿Y eso? ¿Se ahogó?
-Já. No. Pero con todas las lágrimas que soltó... Verás, le gusta Niall. A él le besó una amiga de Zayn, y Mónica lo vio todo. Se encerró en un baño y se puso a llorar.
-Pobre. No debería gustarle Niall...
-Ya... Pero en parte, si Niall fue a disculparse, es porque se arrepiente.
-También. Todavía me duele el golpe que me dio.
-¡Ay, mi niño! ¿Mucho?
-No, se me pasa al verte. -Dijo sonriendo. -Bueno... Hay una cosa que tengo que decirte y...
-¡Chicos! ¡La cena ya está lista! -gritó mi madre. Vi a mi hermano correr hacia la cocina y a mi padre y al de Harry casi hacer lo mismo.
-Bueno, Harry. Me lo dices luego, ¿va?
-Sí. Mejor. -Me pareció que dio un suspiro de alivio; no me gustó nada.
Después de cenar, mas hablando y riendo que otra cosa, Harry y yo subimos a mi habitación.
-Bueno, ¿que me ibas a decir?
-Eh... Verás. Mi casa... Buff. Mi casa estará acabada el lunes.
-¿¡Qué!? ¿¡Te vas!?
-El martes me voy. Yo...
-¡No! -grité.- ¡Por favor, quédate aquí!
-Sabes que quiero, pero no puedo.
-Pero...
-Tranquila, viviré muy cerca de aquí. Podrás venir todos los días. No hay problema.
-Pero no dormiré a tu lado. No será igual.
-¿Quien ha dicho que no? Puedes quedarte a dormir cuando quieras.
Me tiré a los brazos de Harry. Le abracé fuertemente. Cerré los ojos. El me dio un beso en la frente. Yo me puse de puntillas y le besé. Por el impulso, caimos hacia la cama. Nos tumbamos en ella y nos miramos sonriendo.
-¿Ves? Echaré esto de menos.
-No, en mi casa también me podrás besar, abrazar y quien sabe.
-¡Ala! ¡Que perver! -Le besé.- Gracias por existir.
-Lo mismo te digo, fea.
Me abracé a él y me quedé dormida. Sí, lo admito. Amo dormir. Harry cogió una manta y la puso por encima nuestra. Se quedó dormido a mi lado.
~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~
-¿Que crees que debería hacer? -Le pregunto Mónica a Natalia.
-Pues dejar de darle vueltas al coco. Pasa de Niall. Hay tíos mejores.
-Pero ¿y si Miriam tiene razón?¿Y si Niall no la quiso besar?
-Pero... Bueno. Si quiere algo, hará lo posible por hablarte. ¿Que hora es?
-Las doce menos cuarto... Yo tengo sueño ya. -Dijo Mónica.
-¡Pues a dormir! -Dijo Natalia, pegando con el cojín a Mónica.
-¡Ay, Nati! -Gritó Mónica riendo.
Cada una se metió en una de las camas y se arroparon. Natalia se quedó dormida al instante. Mónica cogió su movil, que estaba en su mesilla. Tenía tres WhatsApps:
-Mónica: Te juro que yo no quería besarla. Fue ella. Lo siento.
-Mónica, no quería hacerte daño.
-Contéstame. Necesito hablar contigo.
Sí. Los mensajes eran de Niall. Ella se limitó a ponerle un "Déjame, por favor." Niall la contestó "Mañana a las 11:30 en la cafetería de al lado del parque grande." En el fondo ella también quería verle. Quería dejarle claro lo que sentía, pero también quería decirle que la dejase, que se olvidara de ella. "Vale, Niall".
-Vine en taxi. -Le dije entrando.- ¿Qué tal en casa de Lou?
-Bastante bien. Nos lo hemos pasado genial. A partir de ahora estaré con él en el insti.
-Pues me alegro. -Le agité los rizos.
-¿Y tu que tal en la piscina?
-Eh... Estaba Niall. Y...
-¿¡Te ha hecho algo!?
-¡No, idiota! Solo se ha disculpado. -Le dije riendo.
-Mas le vale. Como te toque le mato. -Me cogió de la cintura y me acercó hacia el. Pasé los brazos alrededor de su cuello y le besé. Harry era tan cuqui...
-Te quiero, ¿vale?
-Lo sé. -Me dio un beso en la frente.
-Bueno, a Mónica casi le da algo hoy en la pisci.
-¿Y eso? ¿Se ahogó?
-Já. No. Pero con todas las lágrimas que soltó... Verás, le gusta Niall. A él le besó una amiga de Zayn, y Mónica lo vio todo. Se encerró en un baño y se puso a llorar.
-Pobre. No debería gustarle Niall...
-Ya... Pero en parte, si Niall fue a disculparse, es porque se arrepiente.
-También. Todavía me duele el golpe que me dio.
-¡Ay, mi niño! ¿Mucho?
-No, se me pasa al verte. -Dijo sonriendo. -Bueno... Hay una cosa que tengo que decirte y...
-¡Chicos! ¡La cena ya está lista! -gritó mi madre. Vi a mi hermano correr hacia la cocina y a mi padre y al de Harry casi hacer lo mismo.
-Bueno, Harry. Me lo dices luego, ¿va?
-Sí. Mejor. -Me pareció que dio un suspiro de alivio; no me gustó nada.
Después de cenar, mas hablando y riendo que otra cosa, Harry y yo subimos a mi habitación.
-Bueno, ¿que me ibas a decir?
-Eh... Verás. Mi casa... Buff. Mi casa estará acabada el lunes.
-¿¡Qué!? ¿¡Te vas!?
-El martes me voy. Yo...
-¡No! -grité.- ¡Por favor, quédate aquí!
-Sabes que quiero, pero no puedo.
-Pero...
-Tranquila, viviré muy cerca de aquí. Podrás venir todos los días. No hay problema.
-Pero no dormiré a tu lado. No será igual.
-¿Quien ha dicho que no? Puedes quedarte a dormir cuando quieras.
Me tiré a los brazos de Harry. Le abracé fuertemente. Cerré los ojos. El me dio un beso en la frente. Yo me puse de puntillas y le besé. Por el impulso, caimos hacia la cama. Nos tumbamos en ella y nos miramos sonriendo.
-¿Ves? Echaré esto de menos.
-No, en mi casa también me podrás besar, abrazar y quien sabe.
-¡Ala! ¡Que perver! -Le besé.- Gracias por existir.
-Lo mismo te digo, fea.
Me abracé a él y me quedé dormida. Sí, lo admito. Amo dormir. Harry cogió una manta y la puso por encima nuestra. Se quedó dormido a mi lado.
~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~
-¿Que crees que debería hacer? -Le pregunto Mónica a Natalia.
-Pues dejar de darle vueltas al coco. Pasa de Niall. Hay tíos mejores.
-Pero ¿y si Miriam tiene razón?¿Y si Niall no la quiso besar?
-Pero... Bueno. Si quiere algo, hará lo posible por hablarte. ¿Que hora es?
-Las doce menos cuarto... Yo tengo sueño ya. -Dijo Mónica.
-¡Pues a dormir! -Dijo Natalia, pegando con el cojín a Mónica.
-¡Ay, Nati! -Gritó Mónica riendo.
Cada una se metió en una de las camas y se arroparon. Natalia se quedó dormida al instante. Mónica cogió su movil, que estaba en su mesilla. Tenía tres WhatsApps:
-Mónica: Te juro que yo no quería besarla. Fue ella. Lo siento.
-Mónica, no quería hacerte daño.
-Contéstame. Necesito hablar contigo.
Sí. Los mensajes eran de Niall. Ella se limitó a ponerle un "Déjame, por favor." Niall la contestó "Mañana a las 11:30 en la cafetería de al lado del parque grande." En el fondo ella también quería verle. Quería dejarle claro lo que sentía, pero también quería decirle que la dejase, que se olvidara de ella. "Vale, Niall".
martes, 13 de agosto de 2013
Capitulo 18
Niall intentó abrir la puerta del baño en el que estaba Mónica. Ella estaba sentada secándose los ojos. Decidió quitar el cerrojo.
-¿¡Que quieres!?
Niall pudo entrar al baño.
-¿Que te ha pasado?
-¡Tú! ¡Tu me pasas! ¡Déjame! ¡Natalia tenía razón!
-Oye, no sé que mierda habré hecho ahora -Dijo poniéndose de rodillas a su lado. -pero sé que no me gusta verte llorar. Así que levanta y ven.
-¿No me estás escuchando? ¡Que te vayas! ¡No quiero verte!
-¿Ha sido por ese beso?
-¡No! ¡Tú no me importas! ¿Llorar por eso? ¿En serio? -dijo en tono sarcástico.
-¡Fue ella la que me beso a mí! ¡Me aparté completamente! Es amiga de Zayn. Yo ni siquiera la conozco. Aparte, a mi me gusta otra.
-Niall. No quiero excusas. No quiero una puta mierda. Déjame en paz. Para tí no existo. Olvídame, ¿vale? Vete. -Dijo Mónica entre lágrimas.
-Pero...
-¡Que te vayas, joder!
Niall se puso de pie y salió del baño de las chicas, cabreado. Fue hacia donde Natalia y yo estábamos.
-Mónica está tardando mucho. -Le dije a Natalia.
-Se ha encerrado en un puto baño. No quiere salir. -Dijo Niall pasando a nuestro lado.
-¿Que mierda le has hecho, cacho imbecil? -Dijo Natalia poniéndose de pie.
-¡Pregúntaselo a ella! -Dijo Niall yéndose hacia su toalla.
Natalia y yo fuimos hacia los baños. Descubrimos en cual de todos estaba Mónica y la llamamos.
-¡Moni, sal! -Le dije.
-¡Mónica! ¿¡Que te ha hecho ese retrasado!? -Gritó Natalia.
Una señora que entraba al baño se nos quedó mirando. Nosotras pusimos cara de ángeles. Mónica abrió la puerta y lo primero que hizo fue abrazarme. Natalia nos miraba.
-¿Que te ha hecho?
-Vamos a la toalla y nos lo explicas mejor. -Le dije sonriendo.
Salimos del baño y fuimos hacia nuestras toallas. Niall nos miraba desde lejos. Natalia le miraba con asco. Mónica se secaba las lágrimas.
-Haber, ¿que ha pasado?
-¡Me gusta Niall! -Dijo mirando al suelo.
-Lo sabemos. -Dije. -¿Pero que ha pasado?
-Pues... Al ir al baño traté de buscar a Niall. Estaba en la piscina. Con Zayn. Y con dos amigas suyas. Zayn abrazaba a una y Niall... Besó a la otra. Yo me encerré en el baño y luego el vino a disculparse.
-¡Puto cerdo! ¡Me le cargo! -Dijo Natalia.
-Eh, tú. Siéntate. Haber, Mónica. No me pongo de parte de Niall, ni mucho menos, pero si ha ido al baño de chicas solo para pedirte perdón, será por algo ¿no?
-Me da igual por lo que sea. Me estaba empezando a gustar. Y ahora... Buff.
-Bueno. Hoy está siendo un día muy... Asdfghjkl. -Dije sonriendo.- Así que vamos a la piscina y nos quedamos allí. ¿Que hora es?
-Las siete. ¿Por? -Dijo Natalia.
-A las ocho tengo que ir a mi casa. Mi padre y el de Harry vienen hoy.Vamos a hacer una cena... En familia.
-Natalia y yo nos quedaremos aquí. Luego te vienes a mi casa, Nati; ¿vale?
-¡Siiii! -Dijo ella.
Nos fuimos a la piscina y estuvimos haciendo el idiota, riéndonos y olvidándonos de todo. A la hora de irme me despedí de ellas con uno de esos abrazos que no me gustaban nada. No tenía ganas de andar, así que me monté en un taxi que me dejó en la puerta de mi casa. Llamé a la puerta y me abrió Harry.
-¿¡Que quieres!?
Niall pudo entrar al baño.
-¿Que te ha pasado?
-¡Tú! ¡Tu me pasas! ¡Déjame! ¡Natalia tenía razón!
-Oye, no sé que mierda habré hecho ahora -Dijo poniéndose de rodillas a su lado. -pero sé que no me gusta verte llorar. Así que levanta y ven.
-¿No me estás escuchando? ¡Que te vayas! ¡No quiero verte!
-¿Ha sido por ese beso?
-¡No! ¡Tú no me importas! ¿Llorar por eso? ¿En serio? -dijo en tono sarcástico.
-¡Fue ella la que me beso a mí! ¡Me aparté completamente! Es amiga de Zayn. Yo ni siquiera la conozco. Aparte, a mi me gusta otra.
-Niall. No quiero excusas. No quiero una puta mierda. Déjame en paz. Para tí no existo. Olvídame, ¿vale? Vete. -Dijo Mónica entre lágrimas.
-Pero...
-¡Que te vayas, joder!
Niall se puso de pie y salió del baño de las chicas, cabreado. Fue hacia donde Natalia y yo estábamos.
-Mónica está tardando mucho. -Le dije a Natalia.
-Se ha encerrado en un puto baño. No quiere salir. -Dijo Niall pasando a nuestro lado.
-¿Que mierda le has hecho, cacho imbecil? -Dijo Natalia poniéndose de pie.
-¡Pregúntaselo a ella! -Dijo Niall yéndose hacia su toalla.
Natalia y yo fuimos hacia los baños. Descubrimos en cual de todos estaba Mónica y la llamamos.
-¡Moni, sal! -Le dije.
-¡Mónica! ¿¡Que te ha hecho ese retrasado!? -Gritó Natalia.
Una señora que entraba al baño se nos quedó mirando. Nosotras pusimos cara de ángeles. Mónica abrió la puerta y lo primero que hizo fue abrazarme. Natalia nos miraba.
-¿Que te ha hecho?
-Vamos a la toalla y nos lo explicas mejor. -Le dije sonriendo.
Salimos del baño y fuimos hacia nuestras toallas. Niall nos miraba desde lejos. Natalia le miraba con asco. Mónica se secaba las lágrimas.
-Haber, ¿que ha pasado?
-¡Me gusta Niall! -Dijo mirando al suelo.
-Lo sabemos. -Dije. -¿Pero que ha pasado?
-Pues... Al ir al baño traté de buscar a Niall. Estaba en la piscina. Con Zayn. Y con dos amigas suyas. Zayn abrazaba a una y Niall... Besó a la otra. Yo me encerré en el baño y luego el vino a disculparse.
-¡Puto cerdo! ¡Me le cargo! -Dijo Natalia.
-Eh, tú. Siéntate. Haber, Mónica. No me pongo de parte de Niall, ni mucho menos, pero si ha ido al baño de chicas solo para pedirte perdón, será por algo ¿no?
-Me da igual por lo que sea. Me estaba empezando a gustar. Y ahora... Buff.
-Bueno. Hoy está siendo un día muy... Asdfghjkl. -Dije sonriendo.- Así que vamos a la piscina y nos quedamos allí. ¿Que hora es?
-Las siete. ¿Por? -Dijo Natalia.
-A las ocho tengo que ir a mi casa. Mi padre y el de Harry vienen hoy.Vamos a hacer una cena... En familia.
-Natalia y yo nos quedaremos aquí. Luego te vienes a mi casa, Nati; ¿vale?
-¡Siiii! -Dijo ella.
Nos fuimos a la piscina y estuvimos haciendo el idiota, riéndonos y olvidándonos de todo. A la hora de irme me despedí de ellas con uno de esos abrazos que no me gustaban nada. No tenía ganas de andar, así que me monté en un taxi que me dejó en la puerta de mi casa. Llamé a la puerta y me abrió Harry.
Capitulo 17
-Hola. -Dijo Mónica al vernos.
-Lo siento. -Natalia se abalanzó hacia ella y envolviéndola en un gran abrazo.
-Yo también lo siento. -Dijo Mónica mirando al suelo.- Si no quieres perdonar a Niall...
-No es que no quiera; es que tengo miedo de que pase algo y...
-No va a pasar nada. -Dijo Niall. -Lo juro.
-Bueno, vale. -Dijo Natalia. -¿Volvemos a nuestras toallas?
-Vamos.
Cuando nos girábamos llegó Zayn.
-Em... ¡Hola! Y adiós. -Dijo mostrando su bonita sonrisa.
-O mejor nos quedamos aquí. -Dijo Natalia volviéndose y saludando tontamente a Zayn.
-¿A tí no te gustaba Lou? -Preguntó Mónica.
-Eh... Entre él y yo no hay nada... Y Zayn es tan mono.
-Pues vete despiendo de él. -Le dije mientras Mónica y yo la cogíamos de los brazos.
-Pero... Si casi no he hablado con él y...
-Haber sido más rápida. -Dije mientras nos sentábamos en nuestras toallas.
-Já. Zayn no te pega. Te queda mejor Lou. -Añadió Mónica.
-Haber, solo somos amigos. Nada más.
-Pues la forma en la que os mirábais en su coche no dice lo mismo. -Dijo Mónica mirándola y abriendo mucho sus grandes ojos azules.
-Yo empecé odiando a Harry y luego fuimos amigos.
-¿Y qué? -Dijo Natalia.
-Míranos ahora. Estamos saliendo.
-Bueno, pero eso es distinto. Entre Louis y yo no va a pasar eso. -Dijo ella.
-Aún no me creo estar saliendo con él. -la interrumpí.- Todo ha pasado ran rápido... -Miré al suelo.
-Pues mejor, ¿no? -Mónica me miró.
-Sí. Pero sé que Harry se irá pronto. Su casa casi está lista.
-Mira el lado positivo: Vivirá cerca tuya.
-Pero no será lo mismo. No dormiré con él, no desayunaré sus ricas tortitas, no veré sus rizos a todas horas...
-Bueno, pues cuélate en su casa. A su madre le caes genial. Y su padre trabaja hasta la noche. -Intentó animarme Natalia.
-Pasaré con él todas las tardes.
-Te olvidas de algo. -Dijo Mónica echándole una mirada de complicidad a Natalia.
-¿De qué? -Pregunté con cara de idiota.
-¡De nosotras! -Dijeron las dos a la vez. Me dieron un gran abrazo, de esos que te dejan sin respiración.
-¡Soltadme! -grité.
-Vale, vale; sosa. -Me dijo Natalia en tono burlón.
Mónica miró hacia Niall. No le encontró en su toalla.
-Chicas, ahora vengo. Voy al baño. -Nos dijo. Se puso sus chanclas azules y se fue hacia el baño. Llegó hacia la zona de la piscina y buscó a Niall. Estaba con Zayn. Sí, con Zayn y con dos chicas más. Zayn estaba abrazando a una de ellas. Niall hacia el idiota con la otra. La salpicaba y ella tonteaba con él. Mónica se quedó helada. Dio unos pasos hacia la piscina, como si quisiera decirle algo a Niall. Luego vio como la chica se acercaba a Niall hasta el punto de besarle. Niall la apartó y al girarse vio a Mónica, que le miraba con lágrimas en los ojos. Ella salió corriendo hacia el baño a la vez que Niall se levantaba. Mónica entró al baño y se encerró en uno de ellos.
-¿Mónica? ¿Dónde estás? -Niall entró al baño de chicas. Comprobó que no había nadie dentro y cerró la puerta de entrada. -¿Mónica?
-¡Que me dejes, joder!
-Lo siento. -Natalia se abalanzó hacia ella y envolviéndola en un gran abrazo.
-Yo también lo siento. -Dijo Mónica mirando al suelo.- Si no quieres perdonar a Niall...
-No es que no quiera; es que tengo miedo de que pase algo y...
-No va a pasar nada. -Dijo Niall. -Lo juro.
-Bueno, vale. -Dijo Natalia. -¿Volvemos a nuestras toallas?
-Vamos.
Cuando nos girábamos llegó Zayn.
-Em... ¡Hola! Y adiós. -Dijo mostrando su bonita sonrisa.
-O mejor nos quedamos aquí. -Dijo Natalia volviéndose y saludando tontamente a Zayn.
-¿A tí no te gustaba Lou? -Preguntó Mónica.
-Eh... Entre él y yo no hay nada... Y Zayn es tan mono.
-Pues vete despiendo de él. -Le dije mientras Mónica y yo la cogíamos de los brazos.
-Pero... Si casi no he hablado con él y...
-Haber sido más rápida. -Dije mientras nos sentábamos en nuestras toallas.
-Já. Zayn no te pega. Te queda mejor Lou. -Añadió Mónica.
-Haber, solo somos amigos. Nada más.
-Pues la forma en la que os mirábais en su coche no dice lo mismo. -Dijo Mónica mirándola y abriendo mucho sus grandes ojos azules.
-Yo empecé odiando a Harry y luego fuimos amigos.
-¿Y qué? -Dijo Natalia.
-Míranos ahora. Estamos saliendo.
-Bueno, pero eso es distinto. Entre Louis y yo no va a pasar eso. -Dijo ella.
-Aún no me creo estar saliendo con él. -la interrumpí.- Todo ha pasado ran rápido... -Miré al suelo.
-Pues mejor, ¿no? -Mónica me miró.
-Sí. Pero sé que Harry se irá pronto. Su casa casi está lista.
-Mira el lado positivo: Vivirá cerca tuya.
-Pero no será lo mismo. No dormiré con él, no desayunaré sus ricas tortitas, no veré sus rizos a todas horas...
-Bueno, pues cuélate en su casa. A su madre le caes genial. Y su padre trabaja hasta la noche. -Intentó animarme Natalia.
-Pasaré con él todas las tardes.
-Te olvidas de algo. -Dijo Mónica echándole una mirada de complicidad a Natalia.
-¿De qué? -Pregunté con cara de idiota.
-¡De nosotras! -Dijeron las dos a la vez. Me dieron un gran abrazo, de esos que te dejan sin respiración.
-¡Soltadme! -grité.
-Vale, vale; sosa. -Me dijo Natalia en tono burlón.
Mónica miró hacia Niall. No le encontró en su toalla.
-Chicas, ahora vengo. Voy al baño. -Nos dijo. Se puso sus chanclas azules y se fue hacia el baño. Llegó hacia la zona de la piscina y buscó a Niall. Estaba con Zayn. Sí, con Zayn y con dos chicas más. Zayn estaba abrazando a una de ellas. Niall hacia el idiota con la otra. La salpicaba y ella tonteaba con él. Mónica se quedó helada. Dio unos pasos hacia la piscina, como si quisiera decirle algo a Niall. Luego vio como la chica se acercaba a Niall hasta el punto de besarle. Niall la apartó y al girarse vio a Mónica, que le miraba con lágrimas en los ojos. Ella salió corriendo hacia el baño a la vez que Niall se levantaba. Mónica entró al baño y se encerró en uno de ellos.
-¿Mónica? ¿Dónde estás? -Niall entró al baño de chicas. Comprobó que no había nadie dentro y cerró la puerta de entrada. -¿Mónica?
-¡Que me dejes, joder!
jueves, 8 de agosto de 2013
Capitulo 16
-Bueno, sois dos contra uno. No puedo hacer nada. Así que vamos donde Niall y hablemos con él. ¿Mejor?
-Mejor. -La guiñe un ojo.- Pues vamos.
-Pero esperad. -Dijo Mónica.- ¡Abrazo!
-Oh, Dios, no. Odio vuestros... -Natalia y Mónica me estrujaron entre sus brazos.- abrazos. -Terminé la frase. Nos soltamos y fuimos hacia Niall.
-Hola. -dijo Natalia cruzándose de brazos.
-Perdón, chicas.
-Ala, ya lo ha dicho; ya nos podemos ir.
-¡Que no! -Mónica y yo la cogimos del brazo.
-Bueno, vale. Pero rapidito. -Haber; se que me he pasado un montón, que me he comportado fatal y que no lo merecíais. Pero he cambiado, estoy arrepentido, haré lo que sea para que podáis perdonarme. Lo siento mucho, chicas.
-Yo te perdono, Niall. -Le dije. -Si dices que has cambiado, te creo.
-¿Cambiado? ¿En que sentido? ¿En que no tratarás de follarte a la primera que pase, y si ella no quiere, no tratar de acosarla? -Le miró Natalia sin creerselo.
-Eh... Se podría decir que... Sí.
-En fin, Niall. No se si creerte. -Dijo Natalia.
-Natalia, haz lo que quieras. Él ha pedido perdón. Si no le crees, es cosa tuya. -Dijo Mónica. -Yo si le creo. -Se agachó hacia Niall, que estaba sentado en un banco, y le abrazó.
-Gracias. -Niall la abrazó también.
-Buah. -Natalia los miró mal y se fue caminando rápido hacia la piscina.
-¿Pero que mierda le pasa ahora? -Dijo Mónica, señalándola.
-¡Y yo que se! ¡Siempre está igual! Voy a hablar con ella. -Dije yendo detrás suya.
-Buff. -Mónica se sentó al lado de Niall y se quedó mirando hacia el suelo.
-¿Que te pasa? -Niall se volvió hacia ella.
-Pues que siempre es lo mismo. Que dramatiza todo lo que digo o hago. Claro, ahora te he abrazado y... Ya la has visto. Y acabo quedando siempre como la mala. Me jode bastante que luego ella sea el centro de atención y nadie me pregunte como estoy yo.
-Pero tonta, no digas eso. Ella es así. Pero se preocupa por ti igual que tu por ella.
-Ya... Pero en parte me siento marginada. Ellas se conocen desde que tenían seis años. Yo las conozco desde hace dos años.
-Pero si ellas están aquí contigo es por algo. Yo creo que te quieren por igual. No estás marginada. -Niall intentó hacerla sonreír. Mónica le miró a los ojos. -¿Qué?
-Me acabo de dar cuenta que tenemos los ojos del mismo color. -Mónica sonrió.
-Buah que tonta, madre.
-Já. Anda, calla y dame otro abrazo.
Niall le pasó el brazo por la espalda a Mónica, y ella se apoyó en su hombro. Yo estaba persiguiendo a Natalia.
-¡Tía! ¡Que rápido andas! -Dije jadeando mientras me ponía a su lado.
-¿Que quieres? ¿Te ha dicho a que vengas a convencerme de que Niall ha cambiado?
-No, he venido por mí misma. ¿Por qué tenéis que estar siempre como el perro y el gato? ¿Por qué no dejáis de discutir?
-Es que no se da cuenta de que no es que Niall me caiga mal, sino que me da miedo por ella. Porque no quiero que Niall la haga sufrir. No se si fiarme de él.
-Y ella no te ha dicho que no te preocupes; solo le ha abrazado. Es que no os dais cuenta de que sois igual de cabezotas. Y siempre estáis discutiendo... Venga, ven. Hemos venido a estar las tres juntas, ¿no? Pues ya esta. Venga, vamos. -Le dije con una sonrisa. Aunque muchas veces se peleen, se quieren mucho.
-Vaaale, pesada. -Dijo sonriendo y siguiéndome.
-Mejor. -La guiñe un ojo.- Pues vamos.
-Pero esperad. -Dijo Mónica.- ¡Abrazo!
-Oh, Dios, no. Odio vuestros... -Natalia y Mónica me estrujaron entre sus brazos.- abrazos. -Terminé la frase. Nos soltamos y fuimos hacia Niall.
-Hola. -dijo Natalia cruzándose de brazos.
-Perdón, chicas.
-Ala, ya lo ha dicho; ya nos podemos ir.
-¡Que no! -Mónica y yo la cogimos del brazo.
-Bueno, vale. Pero rapidito. -Haber; se que me he pasado un montón, que me he comportado fatal y que no lo merecíais. Pero he cambiado, estoy arrepentido, haré lo que sea para que podáis perdonarme. Lo siento mucho, chicas.
-Yo te perdono, Niall. -Le dije. -Si dices que has cambiado, te creo.
-¿Cambiado? ¿En que sentido? ¿En que no tratarás de follarte a la primera que pase, y si ella no quiere, no tratar de acosarla? -Le miró Natalia sin creerselo.
-Eh... Se podría decir que... Sí.
-En fin, Niall. No se si creerte. -Dijo Natalia.
-Natalia, haz lo que quieras. Él ha pedido perdón. Si no le crees, es cosa tuya. -Dijo Mónica. -Yo si le creo. -Se agachó hacia Niall, que estaba sentado en un banco, y le abrazó.
-Gracias. -Niall la abrazó también.
-Buah. -Natalia los miró mal y se fue caminando rápido hacia la piscina.
-¿Pero que mierda le pasa ahora? -Dijo Mónica, señalándola.
-¡Y yo que se! ¡Siempre está igual! Voy a hablar con ella. -Dije yendo detrás suya.
-Buff. -Mónica se sentó al lado de Niall y se quedó mirando hacia el suelo.
-¿Que te pasa? -Niall se volvió hacia ella.
-Pues que siempre es lo mismo. Que dramatiza todo lo que digo o hago. Claro, ahora te he abrazado y... Ya la has visto. Y acabo quedando siempre como la mala. Me jode bastante que luego ella sea el centro de atención y nadie me pregunte como estoy yo.
-Pero tonta, no digas eso. Ella es así. Pero se preocupa por ti igual que tu por ella.
-Ya... Pero en parte me siento marginada. Ellas se conocen desde que tenían seis años. Yo las conozco desde hace dos años.
-Pero si ellas están aquí contigo es por algo. Yo creo que te quieren por igual. No estás marginada. -Niall intentó hacerla sonreír. Mónica le miró a los ojos. -¿Qué?
-Me acabo de dar cuenta que tenemos los ojos del mismo color. -Mónica sonrió.
-Buah que tonta, madre.
-Já. Anda, calla y dame otro abrazo.
Niall le pasó el brazo por la espalda a Mónica, y ella se apoyó en su hombro. Yo estaba persiguiendo a Natalia.
-¡Tía! ¡Que rápido andas! -Dije jadeando mientras me ponía a su lado.
-¿Que quieres? ¿Te ha dicho a que vengas a convencerme de que Niall ha cambiado?
-No, he venido por mí misma. ¿Por qué tenéis que estar siempre como el perro y el gato? ¿Por qué no dejáis de discutir?
-Es que no se da cuenta de que no es que Niall me caiga mal, sino que me da miedo por ella. Porque no quiero que Niall la haga sufrir. No se si fiarme de él.
-Y ella no te ha dicho que no te preocupes; solo le ha abrazado. Es que no os dais cuenta de que sois igual de cabezotas. Y siempre estáis discutiendo... Venga, ven. Hemos venido a estar las tres juntas, ¿no? Pues ya esta. Venga, vamos. -Le dije con una sonrisa. Aunque muchas veces se peleen, se quieren mucho.
-Vaaale, pesada. -Dijo sonriendo y siguiéndome.
Capitulo 15
Mónica se sorprendió al ver que se trataba de Niall Horan y de Zayn Malik. Niall pareció darse cuenta de que aquella chica era Mónica.
-Eh... Hola. -Dijo Niall acercándose.- No sabía que vosotras veníais también. ¿Quieres que nos vayamos a otro sitio o algo?
-Eh... No hace falta. Mientras no hagáis nada...
-He cambiado.
-¿De un día para otro?
-Lo que me dijiste ayer... Me hizo pensar... Y tenías razón. Gracias.
-De nada. Para algo estan las amigas, ¿no?
-¿Amiga? Pensé que me odiabas.
-Sí, pero como no lo vas a volver a hacer...
-Gracias por todo, Mónica.
-No hay que darlas. Bueno... Creo que me iré, mis amigas me esperan.
-Vale, adios. -Niall sonrió.
Mónica vino corriendo hacia nosotras.
-¿Y esa cara? -le pregunté.
-Niall y Zayn también han venido.
-¿Qué? ¿Otra vez él? ¿Te ha hecho algo? -preguntó Natalia.
-No, nada. Él se ha dado cuenta de su error... Y me ha jurado que no lo volverá a hacer.
-¿Y tú le crees? -Natalia la miró mal.
-Sí; todos merecen una segunda oportunidad, ¿no?
-¡Todos menos él! -Gritó Natalia.
-Pero...
-¡CHICAS! -Grité.- Da igual si Niall se merece una oportunidad o no. Da igual si él y Zayn están aquí. ¡Hemos venido a pasar un día juntas!
-Si... Pero... Es que...
-Ni peros, ni ostias. -Dije saliendo de la piscina. Natalia me siguió.- ¡Tú al agua!
Entre Natalia y yo cogimos a Mónica de los brazos y la tiramos al agua. Mónica emitió un leve chillido antes de caer al agua. Luego salió enfadada y empujó a Natalia al agua. Después vino a por mí y, entre empujones y risas, acabamos las dos en el agua. Las tres salimos de la piscina y corrimos hacia nuestras toallas, dando pequeños saltitos porque el suelo ardía. Nos sentamos encima de las toallas y nos miramos riéndonos.
-Hola chicas. -Alguien interrumpió nuestras risas y se acercó a nosotras.- Quería pediros perdón por la gilipollez tan grande que hice y...
-Fuera, Niall. -Dijo Natalia bordemente.
-Pero...
-¡Vete!
Niall se fue hacia su toalla, junto a la de Zayn.
-¿Por que has hecho eso? Venía a disculparse. -Dijo Mónica inocentemente.
-No necesitamos sus disculpas.
-¡Pero él venía a disculparse! -Gritó Mónica poniéndose de pie.
Niall la miró al haberla oído. Ella se ruborizó y se volvió a sentar.
-Ahora estás de su lado, ¿no? ¡Después de todo lo que nos ha hecho ese gilipollas! -Chilló Natalia.
-Ha cambiado, ¿vale? Y sí, se ha portado fatal, ¡pero tiene derecho a remediar lo que hizo! ¡Empezando por pedirnos perdón!
-Oh, no. -Dije.
-¿Que pasa, Miriam? -me preguntó Natalia.
-Ya entiendo por que Mónica le defiende. ¡Te gusta Niall! -dije abriendo los ojos.
-Eh... -Ella miró al suelo.
-¡No! ¡No, no, no! ¡Ni se te ocurra acercarte a un semejante idiota! -Gritó Natalia.
-¡Dejar de gritar, coño! -Grité yo. Ellas se callaron de repente. -Haber, en parte Mónica tiene razón.
-¿Tu también le defiendes?
-Calla, Natalia. Sé que no quieres que nos acerquemos a él y que se ha pasado un montón, pero se merece una nueva oportunidad.
-Eh... Hola. -Dijo Niall acercándose.- No sabía que vosotras veníais también. ¿Quieres que nos vayamos a otro sitio o algo?
-Eh... No hace falta. Mientras no hagáis nada...
-He cambiado.
-¿De un día para otro?
-Lo que me dijiste ayer... Me hizo pensar... Y tenías razón. Gracias.
-De nada. Para algo estan las amigas, ¿no?
-¿Amiga? Pensé que me odiabas.
-Sí, pero como no lo vas a volver a hacer...
-Gracias por todo, Mónica.
-No hay que darlas. Bueno... Creo que me iré, mis amigas me esperan.
-Vale, adios. -Niall sonrió.
Mónica vino corriendo hacia nosotras.
-¿Y esa cara? -le pregunté.
-Niall y Zayn también han venido.
-¿Qué? ¿Otra vez él? ¿Te ha hecho algo? -preguntó Natalia.
-No, nada. Él se ha dado cuenta de su error... Y me ha jurado que no lo volverá a hacer.
-¿Y tú le crees? -Natalia la miró mal.
-Sí; todos merecen una segunda oportunidad, ¿no?
-¡Todos menos él! -Gritó Natalia.
-Pero...
-¡CHICAS! -Grité.- Da igual si Niall se merece una oportunidad o no. Da igual si él y Zayn están aquí. ¡Hemos venido a pasar un día juntas!
-Si... Pero... Es que...
-Ni peros, ni ostias. -Dije saliendo de la piscina. Natalia me siguió.- ¡Tú al agua!
Entre Natalia y yo cogimos a Mónica de los brazos y la tiramos al agua. Mónica emitió un leve chillido antes de caer al agua. Luego salió enfadada y empujó a Natalia al agua. Después vino a por mí y, entre empujones y risas, acabamos las dos en el agua. Las tres salimos de la piscina y corrimos hacia nuestras toallas, dando pequeños saltitos porque el suelo ardía. Nos sentamos encima de las toallas y nos miramos riéndonos.
-Hola chicas. -Alguien interrumpió nuestras risas y se acercó a nosotras.- Quería pediros perdón por la gilipollez tan grande que hice y...
-Fuera, Niall. -Dijo Natalia bordemente.
-Pero...
-¡Vete!
Niall se fue hacia su toalla, junto a la de Zayn.
-¿Por que has hecho eso? Venía a disculparse. -Dijo Mónica inocentemente.
-No necesitamos sus disculpas.
-¡Pero él venía a disculparse! -Gritó Mónica poniéndose de pie.
Niall la miró al haberla oído. Ella se ruborizó y se volvió a sentar.
-Ahora estás de su lado, ¿no? ¡Después de todo lo que nos ha hecho ese gilipollas! -Chilló Natalia.
-Ha cambiado, ¿vale? Y sí, se ha portado fatal, ¡pero tiene derecho a remediar lo que hizo! ¡Empezando por pedirnos perdón!
-Oh, no. -Dije.
-¿Que pasa, Miriam? -me preguntó Natalia.
-Ya entiendo por que Mónica le defiende. ¡Te gusta Niall! -dije abriendo los ojos.
-Eh... -Ella miró al suelo.
-¡No! ¡No, no, no! ¡Ni se te ocurra acercarte a un semejante idiota! -Gritó Natalia.
-¡Dejar de gritar, coño! -Grité yo. Ellas se callaron de repente. -Haber, en parte Mónica tiene razón.
-¿Tu también le defiendes?
-Calla, Natalia. Sé que no quieres que nos acerquemos a él y que se ha pasado un montón, pero se merece una nueva oportunidad.
lunes, 5 de agosto de 2013
Capitulo 14
No me importaba nada ni nadie. Le quería a él.
-Entonces... -Dijo.- ¿Dejamos de ser amigos?
-¿Qué?
-Quiero ser algo mas que tu amigo. -Dijo agitándose los rizos.
-Por mi bien. Pero júrame que es un para siempre. Pase lo que pase.
-Pase lo que pase. -Repitió él.- Te quiero.
Me abrazó y nos quedamos dormidos en mi cama.
Al día siguiente Harry y yo bajamos a desayunar después de arreglarnos. Había quedado con mis amigas para ir a la piscina. Harry iría a casa de Louis. También iría Liam Payne, el más inteligente de clase, a su casa. Salí de la cocina y me despedí de Harry.
-Adios feo. Te quiero.
-Y yo. Pásalo bien.
Nos besamos de nuevo. Cogí mi bolsa y me fui hacia casa de Natalia.
Natalia se acababa de levantar. Se acercó al armario y se puso un bikini negro. Luego se recogió su melena rubia en una coleta alta. Se puso un vestido blanco de playa, con la espalda al aire. Su madre casi nunca estaba en casa, por lo que bajó y de hizo el desayuno ella. Al terminar se sentó en el sofá a ver la televisión. Minutos después llamé al timbre de su casa. Vino a abrir y nos fuimos hacia la casa de Mónica.
Ella estaba peinando su negro y corto cabello. Ya había desayunado y se había puesto su bikini azul celeste, que hacia juego con sus ojos, y encima una camiseta larga fucsia y unos pantalones blancos. Cogió su toalla y la crema solar y la metió en la bolsa. El timbre de su casa sonó y ella abrió la puerta. Salió con Natalia y conmigo a la calle. Nos pusimos camino a la piscina.
-¡Día de chicas! -Saltó Mónica.
-Y sin acosadores, eh. -Dije.
-Jajajaja, mejor. ¿Y que tal con Harry? ¿Algo nuevo? -Preguntó Natalia.
-Pues...
-¿Pues?
-¡Que estamos saliendo! -Dí un pequeño saltito.
-¿En serio? ¡Me alegro mucho, tia! -Me dijo Natalia.
-¡Tia! ¡Felicidades; que duréis! -Me dijo Mónica. -Pero la verdad, se os notaba que os gustábais.
-Si ya lo decía mi hermano... -Las tres nos abrazamos.- ¿Y que tal con Lou, Natalia?
-¿Con Louis? Eh... Pues...
-Os gustáis, ¿no? -Dijo Mónica.- Ayer en su coche os lanzásteis muchas miradas.
-Haber, a mí me gusta. Pero no se como decírselo. A lo mejor el piensa que me he tirado a demasiados tíos... O algo así...
-No tiene por que pensar eso. Pero solo sabrás lo que él siente por tí si tú le dices lo que sientes por él. Si no arriesgas, no pierdes, pero tampoco ganas. -Dijo Mónica.
-Sí. Pues creo que se lo diré.
-Mónica, ¿a tí te gusta alguien? -Le pregunté.
-¿A-a mí? No...
-Vale. -dijo Natalia.
Yo me quedé mirando a Mónica. Su respuesta había sido rara. Cuando está nerviosa se pisa los zapatos. Y al responder hizo justamente eso. En fin, dejémosla. Llegamos a la entrada de la piscina, pagamos y entramos dentro. Nos sentamos en unos bancos donde había poca gente. Natalia y yo nos fuimos a la piscina; Mónica se quedó sentada al sol. Dos chicos cogieron sus toallas y las pusieron cerca de las nuestras.
-Entonces... -Dijo.- ¿Dejamos de ser amigos?
-¿Qué?
-Quiero ser algo mas que tu amigo. -Dijo agitándose los rizos.
-Por mi bien. Pero júrame que es un para siempre. Pase lo que pase.
-Pase lo que pase. -Repitió él.- Te quiero.
Me abrazó y nos quedamos dormidos en mi cama.
Al día siguiente Harry y yo bajamos a desayunar después de arreglarnos. Había quedado con mis amigas para ir a la piscina. Harry iría a casa de Louis. También iría Liam Payne, el más inteligente de clase, a su casa. Salí de la cocina y me despedí de Harry.
-Adios feo. Te quiero.
-Y yo. Pásalo bien.
Nos besamos de nuevo. Cogí mi bolsa y me fui hacia casa de Natalia.
Natalia se acababa de levantar. Se acercó al armario y se puso un bikini negro. Luego se recogió su melena rubia en una coleta alta. Se puso un vestido blanco de playa, con la espalda al aire. Su madre casi nunca estaba en casa, por lo que bajó y de hizo el desayuno ella. Al terminar se sentó en el sofá a ver la televisión. Minutos después llamé al timbre de su casa. Vino a abrir y nos fuimos hacia la casa de Mónica.
Ella estaba peinando su negro y corto cabello. Ya había desayunado y se había puesto su bikini azul celeste, que hacia juego con sus ojos, y encima una camiseta larga fucsia y unos pantalones blancos. Cogió su toalla y la crema solar y la metió en la bolsa. El timbre de su casa sonó y ella abrió la puerta. Salió con Natalia y conmigo a la calle. Nos pusimos camino a la piscina.
-¡Día de chicas! -Saltó Mónica.
-Y sin acosadores, eh. -Dije.
-Jajajaja, mejor. ¿Y que tal con Harry? ¿Algo nuevo? -Preguntó Natalia.
-Pues...
-¿Pues?
-¡Que estamos saliendo! -Dí un pequeño saltito.
-¿En serio? ¡Me alegro mucho, tia! -Me dijo Natalia.
-¡Tia! ¡Felicidades; que duréis! -Me dijo Mónica. -Pero la verdad, se os notaba que os gustábais.
-Si ya lo decía mi hermano... -Las tres nos abrazamos.- ¿Y que tal con Lou, Natalia?
-¿Con Louis? Eh... Pues...
-Os gustáis, ¿no? -Dijo Mónica.- Ayer en su coche os lanzásteis muchas miradas.
-Haber, a mí me gusta. Pero no se como decírselo. A lo mejor el piensa que me he tirado a demasiados tíos... O algo así...
-No tiene por que pensar eso. Pero solo sabrás lo que él siente por tí si tú le dices lo que sientes por él. Si no arriesgas, no pierdes, pero tampoco ganas. -Dijo Mónica.
-Sí. Pues creo que se lo diré.
-Mónica, ¿a tí te gusta alguien? -Le pregunté.
-¿A-a mí? No...
-Vale. -dijo Natalia.
Yo me quedé mirando a Mónica. Su respuesta había sido rara. Cuando está nerviosa se pisa los zapatos. Y al responder hizo justamente eso. En fin, dejémosla. Llegamos a la entrada de la piscina, pagamos y entramos dentro. Nos sentamos en unos bancos donde había poca gente. Natalia y yo nos fuimos a la piscina; Mónica se quedó sentada al sol. Dos chicos cogieron sus toallas y las pusieron cerca de las nuestras.
sábado, 3 de agosto de 2013
Capítulo 13
Parecía que no nos seguían. Nos paramos y escondimos para mirar si venían. Pero llegaron por detrás.
-Hola, guapas. -Dijo uno de los amigos de Niall.
-¿Que quieres Niall? -dije. -A tí. No voy a parar hasta haberte...
-Niall. Eres un puto acosador. Déjala en paz. No quiere acostarse contigo. ¿Tanto te cuesta aceptar que una chica no quiera nada? -Chilló Natalia.
-Cállate, rubia.
-Me callaré si me sale del coño.
-Niall. ¿Como puedes hacer esto solo porque yo no me acuesto contigo?
-No eres la primera. Hice una apuesta y no pienso perderla.
-¿Te estás dando cuenta de lo que haces?
-Me parece que...
Las tres salimos corriendo como pudimos. Cogí el movil y llamé a Harry.
-¿Qué pasa?
-Es Niall. Nos está siguiendo. No sabemos donde mierda ir.
-¿¡¿Donde estas?!?
-Cerca del bar de helados.
-Voy con Louis en el coche. No tardaremos. Intentar estar allí cerca.
Corrimos hacia el bar jadeando entre la multitud. Vimos el coche de Lou, del que se bajaron él y Harry, y vinieron hacia nosotras.
-¿Que coño os han hecho? -dijo Louis.
-Por ahora nada. -contestó Natalia.
-¿Habéis pedido ayuda? ¿En serio? -dijo uno de los amigos de Niall.
Sin pensárselo dos veces, Harry le dio un puñetazo a Niall. Entre el y Niall hubo una pelea enorme, que por lo que parecía, la ganaría Harry. Niall comenzó a sangrar de la nariz. Harry tenía una herida cerca del ojo. Louis cogió a Harry y le separó de Niall. Los amigos de Niall se fueron corriendo. Yo abracé a Harry. Cuando las cosas se calmaron, entramos al coche. Mónica se quedó fuera.
-No puedes obligar a una chica a acostarse contigo. Y menos acosandola así. Eres un cerdo, Niall. ¿No sabes que esto puede joder mucho?
Niall se quedó mirándola, arrepentido de todo lo que había hecho.
-Tienes razon. Soy un puto cerdo. Espero que me perdonéis.
-Niall. Se que te arrepientes, -continuó Mónica.- y por mi parte, estás perdonado. Pero si que eres un cerdo. Y deberías pedirle perdón también a ellas. En especial a una.
-Sí. Dale las gracias a Harry de mi parte. Supongo que me merecía esto más que nada.
-Sí. Bueno, adiós Niall. -Mónica se alejó viniendo hacia el coche de Lou.
Natalia iba al lado de Louis delante. Harry y yo íbamos detrás, con Mónica.
-Gracias por lo que has hecho. ¿Estás bien? -Le dije a Harry.
-Sí. No hay que darlas. Sabes que por tí hago cualquier cosa.
En aquel momento me giré hacia Harry. Él se acercó hacia mí. Nuestros labios chocaron. Sí. Nos estábamos besando. Y era lo más perfecto del mundo.
-Te quiero. -Le abracé.
-Y yo. -Me dio un beso en la frente.
Mónica nos miraba emocionada.
-Oins... Sois tan monos. -dijo.
Louis y Natalia se miraron sonriendo. Natalia empezó a ponerse roja y a mirar al suelo. Supongo que Louis le gustaba. Harry y yo bajamos del coche y nos despedimos de los chicos. Fuimos a casa y entramos. Como era tarde, estaban durmiendo, igual que siempre. Nos pusimos el pijama y Harry se metió en mi cama, conmigo.
-Eres increíble. Te quiero idiota.
-Y yo fea.
Pasé mis manos por su cuello y el las suyas por mi cintura. Le besé.
-Hola, guapas. -Dijo uno de los amigos de Niall.
-¿Que quieres Niall? -dije. -A tí. No voy a parar hasta haberte...
-Niall. Eres un puto acosador. Déjala en paz. No quiere acostarse contigo. ¿Tanto te cuesta aceptar que una chica no quiera nada? -Chilló Natalia.
-Cállate, rubia.
-Me callaré si me sale del coño.
-Niall. ¿Como puedes hacer esto solo porque yo no me acuesto contigo?
-No eres la primera. Hice una apuesta y no pienso perderla.
-¿Te estás dando cuenta de lo que haces?
-Me parece que...
Las tres salimos corriendo como pudimos. Cogí el movil y llamé a Harry.
-¿Qué pasa?
-Es Niall. Nos está siguiendo. No sabemos donde mierda ir.
-¿¡¿Donde estas?!?
-Cerca del bar de helados.
-Voy con Louis en el coche. No tardaremos. Intentar estar allí cerca.
Corrimos hacia el bar jadeando entre la multitud. Vimos el coche de Lou, del que se bajaron él y Harry, y vinieron hacia nosotras.
-¿Que coño os han hecho? -dijo Louis.
-Por ahora nada. -contestó Natalia.
-¿Habéis pedido ayuda? ¿En serio? -dijo uno de los amigos de Niall.
Sin pensárselo dos veces, Harry le dio un puñetazo a Niall. Entre el y Niall hubo una pelea enorme, que por lo que parecía, la ganaría Harry. Niall comenzó a sangrar de la nariz. Harry tenía una herida cerca del ojo. Louis cogió a Harry y le separó de Niall. Los amigos de Niall se fueron corriendo. Yo abracé a Harry. Cuando las cosas se calmaron, entramos al coche. Mónica se quedó fuera.
-No puedes obligar a una chica a acostarse contigo. Y menos acosandola así. Eres un cerdo, Niall. ¿No sabes que esto puede joder mucho?
Niall se quedó mirándola, arrepentido de todo lo que había hecho.
-Tienes razon. Soy un puto cerdo. Espero que me perdonéis.
-Niall. Se que te arrepientes, -continuó Mónica.- y por mi parte, estás perdonado. Pero si que eres un cerdo. Y deberías pedirle perdón también a ellas. En especial a una.
-Sí. Dale las gracias a Harry de mi parte. Supongo que me merecía esto más que nada.
-Sí. Bueno, adiós Niall. -Mónica se alejó viniendo hacia el coche de Lou.
Natalia iba al lado de Louis delante. Harry y yo íbamos detrás, con Mónica.
-Gracias por lo que has hecho. ¿Estás bien? -Le dije a Harry.
-Sí. No hay que darlas. Sabes que por tí hago cualquier cosa.
En aquel momento me giré hacia Harry. Él se acercó hacia mí. Nuestros labios chocaron. Sí. Nos estábamos besando. Y era lo más perfecto del mundo.
-Te quiero. -Le abracé.
-Y yo. -Me dio un beso en la frente.
Mónica nos miraba emocionada.
-Oins... Sois tan monos. -dijo.
Louis y Natalia se miraron sonriendo. Natalia empezó a ponerse roja y a mirar al suelo. Supongo que Louis le gustaba. Harry y yo bajamos del coche y nos despedimos de los chicos. Fuimos a casa y entramos. Como era tarde, estaban durmiendo, igual que siempre. Nos pusimos el pijama y Harry se metió en mi cama, conmigo.
-Eres increíble. Te quiero idiota.
-Y yo fea.
Pasé mis manos por su cuello y el las suyas por mi cintura. Le besé.
viernes, 2 de agosto de 2013
Capitulo 12
En la entrada del colegio estaban Natalia y Mónica hablando.
-Veo que ya os lleváis mejor. -Les dije.
-Sí. Volvemos a ser amigas.
-En realidad nunca dejamos de serlo. -dijo Natalia.
-Sí. Pero todo esto es por ti, Miriam. Si no nos hubieses llamado, no hubieramos hecho las paces. -Dijo Mónica mirando sus zapatos.
-Si en el fondo os quiero. -Las abracé.
-¿Y que os pasó ayer a Harry y a ti?
-Eh... -Miré a Harry.- Fuimos al parque de atracciones.
-Ohh que bonito. Harry es mono. ¿Verdad?
-Eh... Bueno... -En ese momento Niall y sus amigos pasaron delante y nos miraron. Mónica miró al suelo; yo miré mal a Niall, al igual que Natalia.- En fin. ¿Entramos?
-Sí. Pero esta tarde quedamos. Solo las tres. Miriam, llevas muchos días con Harry. Hoy te toca con nosotras. -Dijo Natalia.
-¡Claro que sí! ¡Tarde de chicas! -Dije mientras entraba. -¿Y dónde quedamos?
-¿Que tal en la playa? -Dijo Mónica insegura.
-Me parece bien, Moni. -Dijo Natalia.- ¿Sobre las cinco?
-¡Genial! -Mónica y yo chillamos a la vez. En uno de los intercambios, Harry escuchó a Niall y a sus amigos hablar.
-¿Y que harás con Miriam?
-No pararé hasta tirármela. Me da igual cuanto cueste. Nadie dice que no a Niall Horan.
Después del instituto, la madre de Harry vino a recogernos, junto con mi hermano. Íbamos los tres atrás. Mi hermano nos cogió la mano a Harry y a mi, y las juntó. Sí, es un poco rarito a veces. Harry y yo nos miramos sonriendo. Me puse los cascos y empecé a escuchar música mirando a Harry. Llegamos a casa y comimos. Me arreglé para salir con mis amigas. Bajé las escaleras y me despedí.
-Adios. Llegaré sobre las diez y media.
Salí por la puerta y me dirigí hacia la playa. Allí me encontré con mis amigas. Estuvimos haciéndonos fotos, mojándonos y haciendo el gilipollas. A las ocho y media decidimos ir a por unos helados. Al ir hacia el bar, vimos a tres chicos que nos resultaron conocidos. Niall y dos de sus amigos giraron sus sillas para mirarnos.
-Mierda, vámonos.
-Tranquila Miriam, -dijo Natalia.- no te van a hacer nada.
-No se, Nati. Yo creo que sería mejor irse... -Dijo Mónica.
-Chicas, ¿Que nos van a hacer?
Niall lanzó una mirada a sus dos amigos, que se levantaron de la silla. Luego se levantó él. Se fueron acercando hacia nosotras. Hicimos un intento por no mirarles, pero no pudimos. Estaban bastante lejos, pero se les veía moverse rápido. Se veía que iban a por nosotras. Hasta Natalia se alejó de los helados. Mónica y yo salimos corriendo hacia el paseo marítimo. Natalia dudó, pero al ver que los chicos no se detenían, nos siguió. Miramos hacia atrás y vimos que andaban demasiado rápido, casi como si corriesen. Nosotras corrimos aún más rápido. Parecía que cada vez había menos gente por la calle. Nos estaban alcanzando. Nos metimos por un callejón por el que a ellos les sería difícil pasar.
-Tengo miedo, chicas. -Dijo Mónica.
-Tranquila, no creo que nos persigan mucho tiempo. -Dijo Natalia.
-No se yo. -Contesté.
Seguimos corriendo.
-Veo que ya os lleváis mejor. -Les dije.
-Sí. Volvemos a ser amigas.
-En realidad nunca dejamos de serlo. -dijo Natalia.
-Sí. Pero todo esto es por ti, Miriam. Si no nos hubieses llamado, no hubieramos hecho las paces. -Dijo Mónica mirando sus zapatos.
-Si en el fondo os quiero. -Las abracé.
-¿Y que os pasó ayer a Harry y a ti?
-Eh... -Miré a Harry.- Fuimos al parque de atracciones.
-Ohh que bonito. Harry es mono. ¿Verdad?
-Eh... Bueno... -En ese momento Niall y sus amigos pasaron delante y nos miraron. Mónica miró al suelo; yo miré mal a Niall, al igual que Natalia.- En fin. ¿Entramos?
-Sí. Pero esta tarde quedamos. Solo las tres. Miriam, llevas muchos días con Harry. Hoy te toca con nosotras. -Dijo Natalia.
-¡Claro que sí! ¡Tarde de chicas! -Dije mientras entraba. -¿Y dónde quedamos?
-¿Que tal en la playa? -Dijo Mónica insegura.
-Me parece bien, Moni. -Dijo Natalia.- ¿Sobre las cinco?
-¡Genial! -Mónica y yo chillamos a la vez. En uno de los intercambios, Harry escuchó a Niall y a sus amigos hablar.
-¿Y que harás con Miriam?
-No pararé hasta tirármela. Me da igual cuanto cueste. Nadie dice que no a Niall Horan.
Después del instituto, la madre de Harry vino a recogernos, junto con mi hermano. Íbamos los tres atrás. Mi hermano nos cogió la mano a Harry y a mi, y las juntó. Sí, es un poco rarito a veces. Harry y yo nos miramos sonriendo. Me puse los cascos y empecé a escuchar música mirando a Harry. Llegamos a casa y comimos. Me arreglé para salir con mis amigas. Bajé las escaleras y me despedí.
-Adios. Llegaré sobre las diez y media.
Salí por la puerta y me dirigí hacia la playa. Allí me encontré con mis amigas. Estuvimos haciéndonos fotos, mojándonos y haciendo el gilipollas. A las ocho y media decidimos ir a por unos helados. Al ir hacia el bar, vimos a tres chicos que nos resultaron conocidos. Niall y dos de sus amigos giraron sus sillas para mirarnos.
-Mierda, vámonos.
-Tranquila Miriam, -dijo Natalia.- no te van a hacer nada.
-No se, Nati. Yo creo que sería mejor irse... -Dijo Mónica.
-Chicas, ¿Que nos van a hacer?
Niall lanzó una mirada a sus dos amigos, que se levantaron de la silla. Luego se levantó él. Se fueron acercando hacia nosotras. Hicimos un intento por no mirarles, pero no pudimos. Estaban bastante lejos, pero se les veía moverse rápido. Se veía que iban a por nosotras. Hasta Natalia se alejó de los helados. Mónica y yo salimos corriendo hacia el paseo marítimo. Natalia dudó, pero al ver que los chicos no se detenían, nos siguió. Miramos hacia atrás y vimos que andaban demasiado rápido, casi como si corriesen. Nosotras corrimos aún más rápido. Parecía que cada vez había menos gente por la calle. Nos estaban alcanzando. Nos metimos por un callejón por el que a ellos les sería difícil pasar.
-Tengo miedo, chicas. -Dijo Mónica.
-Tranquila, no creo que nos persigan mucho tiempo. -Dijo Natalia.
-No se yo. -Contesté.
Seguimos corriendo.
Capitulo 11
-¡Ala! ¡Yo me quiero montar ahí! -dijo Harry.
-Ay dios... -Sonreí.
Pagamos las entradas y entramos al parque. Un señor con una cámara se nos acercó.
-Haber, parejita. Una foto. -Harry y yo nos juntamos. El hombre nos hizo la foto. -Muchas gracias.
Andamos un rato buscando una atracción que nos gustase a los dos. Íbamos a montar en unos troncos que caían hacia el agua. En la primera caída nos mojamos poco. Luego subimos hasta la segunda, el doble de grande. Al caer nos empapamos. Montamos en bastantes atracciones más, como la noria, montañas rusas... Eran las dos y media y decidimos ir a comer.
-Me lo estoy pasando genial, Harry.
-Y yo fea.
-¿Sabes cuando te irás de mi casa?
-No. Pero supongo que pronto.
-No quiero que te vayas...
-Yo no quiero irme.
-No te vayas. Yo te dejo mi habitación, mi cama, pero no te vayas.
-Me tendré que ir. Tampoco viviremos tan lejos. Podrás venir las tardes que quieras.
-Bueno... Vale.
Terminamos de comer y nos montamos en un montón de atracciones más. Eran las siete y media de la tarde cuando nos dimos cuenta. Teníamos que volver a casa a las nueve en punto. Montamos en la casa del terror, en la que yo me cagaba viva e iba agarrada de la camiseta de Harry. El se reía. Luego andando, un señor nos obligó a entrar en el tunel del amor.
-Venga, pareja.
-Pero... No somos... -dije.
El hombre nos empujó hacia la barca. Todo era tan cursi e incómodo... Cruzabamos miradas nerviosas. Después montamos en una montaña rusa enorme. Harry me cogió de la mano en una de las rápidas curvas y no me la soltó hasta haber bajado. A las nueve volvimos a casa.
-¿Dónde estábais? -preguntó Anne.
-Fuimos a clase, luego comimos por ahí y estuvimos andando.
-Con lo baga que es mi hija, dudo que andase. -dijo mi madre.
-Conmigo sí andaba.
-Eso es que te quiere mucho. -Dijo mi hermano.
-Eh... Bueno. Me voy a mi cuarto.
Subí a mi cuarto. Fui hacia la mesilla y miré mi teléfono. Tres mensajes:
-Hola, soy Niall. Llámame.
-Tenemos que terminar un trabajo ¿Te acuerdas? Vente a mi casa, guapa.
-Joder, Miriam. Hoy faltaste al instituto. Mañana hablamos.
Dios. Niall no me dejaba en paz. No entendía que yo ya no quería estar con él. Todo era raro a su lado. Pero el no pararía. Decidí bajar a cenar e irme pronto a dormir. Parece que Harry hizo lo mismo. Harry se tumbó en su cama. Yo en vez de tumbarme en la mía, fui hacia la suya.
-¿Que haces?
-Quiero estar contigo, Harry.
-Te voy a echar de menos. -Me abrazó.
-Y yo a ti. Aunque te vayas, seguirás hablándome en clase, ¿verdad?
-Eso ni lo preguntes. Ahora duérmete.
-Ha estado bien hacer pellas contigo.
-Es que soy genial. -Dijo giñándome un ojo.
-Claro que sí. -Cerré los ojos.
A la mañana siguiente me desperté media hora antes. Era viernes. ¡Por fin! Me duché, me vestí y me peiné. Bajé a la cocina y con ayuda de Anne hice unas tortitas. Al terminar, bajó Harry.
-Hola, no te encontraba arriba.
-Bajé hace rato. Hice tortitas.
-Seguro que estan horribles.
-¡Ay, que majo eres, madre!
-Sí. Quiero probar esas tortitas, eh.
-Toma. -Le puse un plato.- ¿Que tal?
-Estan bien. Se te han quemado un poco, la verdad.
-¡Oh, cállate! -le revolví los rizos.
Desayunamos y nos fuimos al instituto.
-Si Niall te hace algo hoy...
-No. Estaré con mis amigas. No hará nada.
-Puto acosador...
-Ay dios... -Sonreí.
Pagamos las entradas y entramos al parque. Un señor con una cámara se nos acercó.
-Haber, parejita. Una foto. -Harry y yo nos juntamos. El hombre nos hizo la foto. -Muchas gracias.
Andamos un rato buscando una atracción que nos gustase a los dos. Íbamos a montar en unos troncos que caían hacia el agua. En la primera caída nos mojamos poco. Luego subimos hasta la segunda, el doble de grande. Al caer nos empapamos. Montamos en bastantes atracciones más, como la noria, montañas rusas... Eran las dos y media y decidimos ir a comer.
-Me lo estoy pasando genial, Harry.
-Y yo fea.
-¿Sabes cuando te irás de mi casa?
-No. Pero supongo que pronto.
-No quiero que te vayas...
-Yo no quiero irme.
-No te vayas. Yo te dejo mi habitación, mi cama, pero no te vayas.
-Me tendré que ir. Tampoco viviremos tan lejos. Podrás venir las tardes que quieras.
-Bueno... Vale.
Terminamos de comer y nos montamos en un montón de atracciones más. Eran las siete y media de la tarde cuando nos dimos cuenta. Teníamos que volver a casa a las nueve en punto. Montamos en la casa del terror, en la que yo me cagaba viva e iba agarrada de la camiseta de Harry. El se reía. Luego andando, un señor nos obligó a entrar en el tunel del amor.
-Venga, pareja.
-Pero... No somos... -dije.
El hombre nos empujó hacia la barca. Todo era tan cursi e incómodo... Cruzabamos miradas nerviosas. Después montamos en una montaña rusa enorme. Harry me cogió de la mano en una de las rápidas curvas y no me la soltó hasta haber bajado. A las nueve volvimos a casa.
-¿Dónde estábais? -preguntó Anne.
-Fuimos a clase, luego comimos por ahí y estuvimos andando.
-Con lo baga que es mi hija, dudo que andase. -dijo mi madre.
-Conmigo sí andaba.
-Eso es que te quiere mucho. -Dijo mi hermano.
-Eh... Bueno. Me voy a mi cuarto.
Subí a mi cuarto. Fui hacia la mesilla y miré mi teléfono. Tres mensajes:
-Hola, soy Niall. Llámame.
-Tenemos que terminar un trabajo ¿Te acuerdas? Vente a mi casa, guapa.
-Joder, Miriam. Hoy faltaste al instituto. Mañana hablamos.
Dios. Niall no me dejaba en paz. No entendía que yo ya no quería estar con él. Todo era raro a su lado. Pero el no pararía. Decidí bajar a cenar e irme pronto a dormir. Parece que Harry hizo lo mismo. Harry se tumbó en su cama. Yo en vez de tumbarme en la mía, fui hacia la suya.
-¿Que haces?
-Quiero estar contigo, Harry.
-Te voy a echar de menos. -Me abrazó.
-Y yo a ti. Aunque te vayas, seguirás hablándome en clase, ¿verdad?
-Eso ni lo preguntes. Ahora duérmete.
-Ha estado bien hacer pellas contigo.
-Es que soy genial. -Dijo giñándome un ojo.
-Claro que sí. -Cerré los ojos.
A la mañana siguiente me desperté media hora antes. Era viernes. ¡Por fin! Me duché, me vestí y me peiné. Bajé a la cocina y con ayuda de Anne hice unas tortitas. Al terminar, bajó Harry.
-Hola, no te encontraba arriba.
-Bajé hace rato. Hice tortitas.
-Seguro que estan horribles.
-¡Ay, que majo eres, madre!
-Sí. Quiero probar esas tortitas, eh.
-Toma. -Le puse un plato.- ¿Que tal?
-Estan bien. Se te han quemado un poco, la verdad.
-¡Oh, cállate! -le revolví los rizos.
Desayunamos y nos fuimos al instituto.
-Si Niall te hace algo hoy...
-No. Estaré con mis amigas. No hará nada.
-Puto acosador...
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)