lunes, 5 de agosto de 2013

Capitulo 14

No me importaba nada ni nadie. Le quería a él.
-Entonces... -Dijo.- ¿Dejamos de ser amigos?
-¿Qué?
-Quiero ser algo mas que tu amigo. -Dijo agitándose los rizos.
-Por mi bien. Pero júrame que es un para siempre. Pase lo que pase.
-Pase lo que pase. -Repitió él.- Te quiero.
Me abrazó y nos quedamos dormidos en mi cama.
Al día siguiente Harry y yo bajamos a desayunar después de arreglarnos. Había quedado con mis amigas para ir a la piscina. Harry iría a casa de Louis. También iría Liam Payne, el más inteligente de clase, a su casa. Salí de la cocina y me despedí de Harry.
-Adios feo. Te quiero.
-Y yo. Pásalo bien.
Nos besamos de nuevo. Cogí mi bolsa y me fui hacia casa de Natalia.
 Natalia se acababa de levantar. Se acercó al armario y se puso un bikini negro. Luego se recogió su melena rubia en una coleta alta. Se puso un vestido blanco de playa, con la espalda al aire. Su madre casi nunca estaba en casa, por lo que bajó y de hizo el desayuno ella. Al terminar se sentó en el sofá a ver la televisión. Minutos después llamé al timbre de su casa. Vino a abrir y nos fuimos hacia la casa de Mónica.
Ella estaba peinando su negro y corto cabello. Ya había desayunado y se había puesto su bikini azul celeste, que hacia juego con sus ojos, y encima una camiseta larga fucsia y unos pantalones blancos. Cogió su toalla y la crema solar y la metió en la bolsa. El timbre de su casa sonó y ella abrió la puerta. Salió con Natalia y conmigo a la calle. Nos pusimos camino a la piscina.
-¡Día de chicas! -Saltó Mónica.
-Y sin acosadores, eh. -Dije.
-Jajajaja, mejor. ¿Y que tal con Harry? ¿Algo nuevo? -Preguntó Natalia.
-Pues...
-¿Pues?
-¡Que estamos saliendo! -Dí un pequeño saltito.
-¿En serio? ¡Me alegro mucho, tia! -Me dijo Natalia.
-¡Tia! ¡Felicidades; que duréis! -Me dijo Mónica. -Pero la verdad, se os notaba que os gustábais.
-Si ya lo decía mi hermano... -Las tres nos abrazamos.- ¿Y que tal con Lou, Natalia?
-¿Con Louis? Eh... Pues...
-Os gustáis, ¿no? -Dijo Mónica.- Ayer en su coche os lanzásteis muchas miradas.
-Haber, a mí me gusta. Pero no se como decírselo. A lo mejor el piensa que me he tirado a demasiados tíos... O algo así...
-No tiene por que pensar eso. Pero solo sabrás lo que él siente por tí si tú le dices lo que sientes por él. Si no arriesgas, no pierdes, pero tampoco ganas. -Dijo Mónica.
-Sí. Pues creo que se lo diré.
-Mónica, ¿a tí te gusta alguien? -Le pregunté.
-¿A-a mí? No...
-Vale. -dijo Natalia.
Yo me quedé mirando a Mónica. Su respuesta había sido rara. Cuando está nerviosa se pisa los zapatos. Y al responder hizo justamente eso. En fin, dejémosla. Llegamos a la entrada de la piscina, pagamos y entramos dentro. Nos sentamos en unos bancos donde había poca gente. Natalia y yo nos fuimos a la piscina; Mónica se quedó sentada al sol. Dos chicos cogieron sus toallas y las pusieron cerca de las nuestras.

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