domingo, 18 de agosto de 2013

Capitulo 20

Aquella mañana Mónica se despertó sin hacer ruido para no despertar a Natalia. Cogió una camiseta blanca y fucsia a rayas y unos pantalones cortos blancos y se fue hacia el baño. Se dio una ducha y al salir, se puso la ropa y se peinó su melena morena. Se miró al espejo. Se un poco de puso rimel y le lanzó una sonrisa a su reflejo. Bajó las escaleras de su casa y salió. Cerró la puerta y fue caminando hacia la cafetería. Al llegar se sentó en una de las sillas a esperar a Niall. Niall la vio y fue por detrás hasta llegar a su lado. La tapó los ojos.
-¡Hola! ¡Estás preciosa! ¿Qué tal?
-Haber, Niall. Déjate de idioteces y dime lo que me querías decir.
-Bueno, vale. Haber, no se como explicarte que fue ella la que me besó y...
-Y eso ya me lo has dicho antes. ¿Qué más?
-Haber... Pues yo... Eh...
Por un momento Mónica dejó de escucharle y se quedó mirando sus bonitos ojos azules. A ella no le gustaba ser tan borde con la gente, y en el fondo sabía que quería perdonar a Niall. Pero no podía, o al menos eso le había dicho Natalia.
-Mónica, ¿me estás escuhando?
-Sí, sigue.
-Verás. Se que soy el mayor gilipollas que hay en este mundo. Sé que la cagué con lo que le hice a Miriam. Y tú fuiste la única que me intentó ayudar a cambiar. Y sí, lo conseguiste. Y se que besando a esa chica, te he partido el alma, pero te pido que no me dejes de hablar, que no me ignores.
-¿Por qué?
-Porque no soporto dejar de hablar a la chica que me gusta.
-¿¡¿Te-te gusto?!?
 -Sé que nos conocemos desde hace poquísimo, pero tú, al apoyarme y ser como has eres... Has sido la primera que me gusta de verdad.
-Buff. -Mónica miró al suelo.- Haber, Niall...
-Dime. -Dijo el, sonriendo.
-Pues que tu también me gustas. Ayer me trataste genial, y yo soy de las que se enamoran rápido...
-Entonces, ¿cuál es el problema?
-Pues que no. No eres buena influencia. Sé que no va a funcionar. Ya me hiciste daño con lo de ayer y no quiero volver a pasar por lo mismo.
-Pero te juro que eso no volverá a pasar.
-Niall, eres uno de los chicos más solicitados del instituto. Encontrarás a otra mucho mejor que yo. Lo siento. -Mónica se levantó de la silla y le dio un beso en la mejilla.- En serio, lo siento.
-Pero por favor, dame una oportunidad, solo una.
-No puedo. Adiós Niall.
-A-adiós.
Mónica salió por la puerta de la cafetería. Miró hacia el cielo y vio como las nubes grises borraban el azul. Siguió caminando hacia su casa. A los cinco minutos se puso a llover. Ella no llevaba paraguas así que dio un suspiro y agachó la cabeza. Alguien la cogió del hombro y la obligó a darse la vuelta.
-Mónica, te quiero. No voy a dejar que me odies. -Sí. Era Niall. Él la pasó un brazo trás la cintura y la besó. Ella no intentó apartarse. Un beso bajo la lluvia. Era todo tan perfecto. Pero no quería estar con Niall.
-No, Niall. No quiero. Lo siento...
-Es que no te voy a dejar, Mónica. Te quiero, y es en serio.
-Niall. Tengo que irme a mi casa. Voy a pillar una neumonía.

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