domingo, 6 de octubre de 2013

Capítulo 25

Al terminar la canción lenta, todos se soltaron de sus parejas y volvió la party. Yo estaba besando a Harry tranquilamente cuando Natalia me cogió del brazo y apartó de él.
-¿Qué haces? -Grité mientras me arrastraba hasta el salón.
-Nada... Simplemente quería... Pasar el rato con... Mi mejor amiga... Sí, eso. -Dijo levantando la cabeza mirando hacia el patio.
-Vale, ahora sí. ¿Qué quieres?
-Mira, Lou le va a contar a Harry cosas que no me ha dicho cuando bailabamos. Quiero que hables con tu Hazzita y le saques todo lo que puedas, ¿vale?
-¿Qué? ¿Para qué?
-Pues porque necesito saber si a Lou le gusto.
-¿No has pensado en preguntárselo?
-Nah, eso es demasiado complicado.
-Claro, es más fácil sonsacarle información al novio de tu amiga en vez de ir ahí y hablar con Louis, ¿no?
-Exacto.
-Bueno... Venga, va. Pero júrame que me dejarás bailar con Harry tranquila.
-Vaaaaale. Mierda, mierda, mierda.
-¿Qué te pasa ahora?
-Mónica y Niall se han acercado al grupo. Con ella delante, Lou no le contará nada a Harry... Así que te tendré que estar dando por culo toda la noche.
-¿Quieres acabar de nuevo en la piscina? -La miré desafiante.
-Vale, vale. Volvamos.
Fuimos hacia donde estaban los demás.
-Huola. -Me dijo Harry cogiéndome de la cintura y acercándome a él. Pegó su nariz junto a la mía y me sonrió. -Has tardado, eh.
-Lo sé. Pero mejor tarde que nunca. -Le besé pasando mis manos por sus rizos, mientras él las pasaba por mis caderas.
-Dios mío. Ponerles una cama aquí mismo. -Rió Liam.
 Natalia fue hacia las bebidas. Estuvo un rato ahí hasta que Mónica se acercó a ella.
-¿Estás bien? ¿Vamos con los demás?
-No, espera. Quiero otra cerveza más.
-¿Cuantas llevas?
-Solo me he bebido una. -Mintió Natalia.
-¿Segura? Según tu voz no lo parece.
-Nah. Estoy bien. -Se sirvió otra cerveza más.
-Vale ya. -Mónica la arrastró del brazo y la llevó hasta el grupo.
-Mónica, te he dicho que estoy bien.
-Habla raro. -Dijo Niall mirándola.
-Ha bebido...
-¿Sabes, Lou? Tu novia; la Alice esa, me parece una graaan puta. -Dijo Natalia tambaleándose. -Es más, te mereces a alguien mejor. Y que esté más buena, claro.
-Eh... Louis. Perdónala, ¿vale? Está borracha, no sabe lo que dice. -Dijo Mónica mirándola.
-¿Sabes, Mónica? Dicen que los borrachos siempre dicen la verdad. -Dijo Natalia mirando a Louis. -Por algo estaré diciendo esto.
-¡Alice no es puta! ¡Es una chica genial! -Dijo Louis.
-Ya, ya.
-Louis, perdónala. Está borracha y...
-Ya, en fin. Paso de hablar con ella si está así.
-Pues adiós. -Natalia se dio media vuelta y se fue hacia el salón.
Yo sonreía y andaba agarrada de la mano de Harry hacia el grupo. El me miraba a los ojos. Todos se nos quedaron mirando.
-¿Qué? -Dije extrañada.
-Natalia ha bebido más de la cuenta... Y la novia de Louis ha salido perjudicada. -Contestó Liam.
-Pues entonces... -Dijo Harry.
-Me tocará a mi hablar con ella... -Acabé su frase.
 -Ni te molestes. -Me dijo Louis.
Sin hacerle caso me dirigí hacia el salón y fui a por Natalia. La encontré sentada en el sofá hablando con un chico. Me acerqué a ella y la cogí de un brazo levantándola.
-¿Cuántas te has bebido? -Le pregunté.
-Cuatro... Creo.
-Ya... Y todo lo que le has soltado a Lou. No es porque estuvieses muy borracha, ¿no?
-Sí. Sí lo estaba.
-Natalia, te conozco desde hace un montón de tiempo. Puedes engañarles a todos ellos, a mí no. Tu eres capaz de aguantar más cervezas que esas y seguir sobria. Explica.
-Haber... No ha sido porque haya bebido o no. Necesitaba soltarlo, y ahora, al tomarme esas cuatro cervezas pues... Salió solo. -Me dijo.
-Ya... ¿Y si vamos allí y le pides perdón a Louis?
-Sí... -Me sonrió y se dio la vuelta. -Eh... Adiós. -Sonrió al chico y volvió conmigo al patio. Fuimos con el grupo y se intentó disculpar. -Eh... Louis. Que... Joder. Lo siento, ¿vale? Tu novia no tiene la culpa de nada y yo la he cagado insultándola. Perdón.
-Ya. Bueno... ¿Amigos? -Dijo Louis tendiéndole la mano.
-Claro. -Dijo Natalia sonriendo.
*-*-*-*-*-*-*-*-*
A las dos de la mañana fuimos cada uno a nuestras casas. Harry arrancó el coche.
-Bueno, ¿qué tal? -Le pregunté.
-Pues... Genial. -Me dijo con una gran sonrisa.
-Me alegro, cielo. -Sonreí.- Bueno... Mañana es tu último día en mi casa y tal...
-Sí. Así que habrá que aprobecharlo de alguna manera, ¿no? -Dijo juguetonamente.
 -Uisuisuisuis... Que perver te estas volviendo, Hazzita. -Le dije riendo.
Al llegar a casa, nos pusimos los pijamas y nos fuimos a dormir. Mejor dicho, me puse el pijama, ya que Harry se quedó en bóxers. Nos metimos dentro de mi cama.
-Te quiero, enana. -Harry me abrazó.
-No me abraces sin camisa que me da algo. -Sonreí mientras me soltaba.- No, abrázame mejor.
-Que boba eres. -Dijo riendo.
Nos quedamos dormidos, abrazados. A la mañana siguiente me desperté aún abrazada a él. Harry estaba despierto, pero me miraba mientras yo dormía.
-Ay, que susto me has dado. -Le dije.
-No quería despertarte. Y estás tan mona dormida... -Sonrió.
-Oh; lo sé. -Dije.- Soy adorable.
-Jajajaja y estás tonta.
-No me hagas hablar, Harry... -Le dije sonriendo.
Ambos nos levantamos de mi cama y fuimos al armario. Yo me cogí lo primero que pillé y me fui al baño. Entré en la ducha y llamaron a la puerta.
-Em... Estoy yo. -Dije.
-Soy Harry. -Contestó. -Déjame entrar, anda.
-No, Harry. Me estoy duchando, me da corte.
Harry abrió la puerta y entró dentro. Yo me tapé con la cortina de la ducha.
-Harry, cielo. Me da corte, ¿puedes irte? -Le dije.
-Soy tu novio... ¿Por qué te da tanto corte?
-Porque sí. Aparte hay que irse al instituto.
-Ya... -Dijo Harry saliendo.- Perdona...
Suspiré. Al terminar de ducharme, me vestí y bajé a desayunar. Al ver a Harry me sentí un poco incómoda. No quiero que piense algo que no es verdad, pero me daba corte y... Buff.
-Eh... Harry...