Acabó la clase de ciencias y mis amigas y yo salimos de clase hacia las taquillas. Cambiamos los libros por los de matemáticas y nos dispusimos a ir a clase del señor Smith. Harry me miraba sin saber que hacer, por lo que me acerqué a él.
-¿Que te pasa?
-Simplemente te esperaba para que me llevases a la clase del señor...
-Smith. Matemáticas. -acabé su frase.
-Exacto.
-¿Te volverás a sentar a mi lado? -le pregunté.
-Sí. Eres la única a la que conozco aquí, aparte de tus dos amigas. Y como sabes, me dan los libros mañana.
-Si... Pero... Intenta hacer amigos ¿no? No me gusta que estes pegado a mi como una lapa.
-Si es por eso no te preocupes. Esos chicos de allí me han caído bastante bien.
Genial. Harry se iba a juntar con la panda de los ricos. Con esas animadoras idiotas. Bueno, yo no debería preocuparme por eso. Si el lo quería así...
-Mañana mismo dejaré de estar tan pegado a ti e iré con ellos. -acabó.
-Oh, genial entonces... Como no nos demos prisa no llegaremos a tiempo.
-Pues vamos. -dijo él sonriendo.
Nos dirigimos hacia la clase de matemáticas. Nos sentamos en las filas del medio. Atrás se sentaban las animadoras y los futbolistas. Delante, los empollones. Yo siempre elegía las filas del medio. Allí escuchamos hablar al señor Smith, un viejo gruñon con unos pantalones subidos demasiado hacia arriba y una corbata mal abrochada. Tenía unas gafas grandes, que se le caían cada dos por tres, y un bigote blanco que no le favorecía nada.
-¡Miriam! ¿Estás escuchando? -dijo con su grave voz.
-Eh... Sí, lo siento, señor Smith.
Miré hacia Harry que seguía esbozando su bonita sonrisa. ¿Bonita? ¿Que digo? Bueno, en verdad me parecia bonita. Pero no me gusta pensar eso.
Las siguientes horas las pasamos en las aulas, como cada aburrido dia en nuestro instituto.
Por fin era la hora de la salida. La madre de Harry nos esperaba a la salida.
-¡Eh Harry, pasa! -gritó un chico que estaba jugando al futbol. Pude ver mejor su cara y comprendi que se trataba de Niall Horan; un chico forrado, de unos ojos azules preciosos y un pelo rubio genial. Ese chico por el que yo llevaba colada dos años, pero con el que nunca habia cruzado una palabra. Harry miró hacia sus pies y chutó con fuerza el balón.
-Harry, veo que ya has hecho amigos. -Dijo su madre.
-Sí. Son muy majos. Ya no tendré que estar pegado a ella. -dijo mirándome.
Su madre se limitó a sonreir mientras nos conducía hasta su gran coche. Ella se sentó alante y Harry conmigo atrás. Fuimos en silencio todo el viaje hasta casa; eso sí, cruzando miradas que incomodaban bastante.
La madre de Harry se fue a trabajar y nos quedamos solos en casa.
Fuimos hacia la cocina y preparé la mesa. La comida ya estaba hecha, asi que la calenté. Comimos en silencio. Al terminar, fregué los platos y vasos y subí a mi habitación. Me tumbé en mi cama y puse la televisión. Harry entró.
-Hola. ¿Que estás viendo?
-La MTV. Hombre, pasa. No te quedes en la puerta. Estás en tu habitación, ¿no?
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