-Tengo mi coche aparcado al lado de la cafetería. ¿Vienes? Solo te dejaré en tu casa. Nada más.
-Bueno, vale. Pero solo eso, ¿eh? Gracias.
-Que sí. Vamos.
Fueron hasta el aparcamiento de la cafetería y se acercaron al coche. Niall le abrió la puerta a Mónica, que entró sonriendo. Luego entró él y se sentó. Niall sacó el coche del aparcamiento y siguió las indicaciones de Mónica para llegar a su casa.
-Gracias Niall. -Le dio un beso en la mejilla.- Pues... Supongo que... Adiós.
-Adiós, Mónica. -dijo arrancando el coche y yéndose rápido.
Mónica no pudo evitar que algunas lágrimas resbalaran por su mejilla. Niall tenía los ojos llenos de lágrimas, pero se los secó, ya que iba conduciendo. Mónica cogió las llaves y abrió la puerta de su casa. Al entrar se encontró con Natalia esperándola en el recibidor.
-¿Dónde estabas?
-Eh... Pues...
-Niall, ¿verdad?
-Eh...
-Lo leí en tu movil. Estábais en la cafetería de al lado del parque, ¿sí?
-Ajá. Pero lo he dejado todo claro. Le he dicho que no quiero nada con él, que me va a hacer daño. Me ha jurado que eso no pasará, pero...
-Déjale. No le hagas caso. -Contestó Natalia. -Te hará daño y es mala influencia. Por cierto, llevas el rimel corrido. ¿Has llorado?
-¿Yo? ¡No! ¡Que gran tontería! Es por... La lluvia, sí. -Dijo Mónica nerviosa.
-Ya... Y yo soy tonta.
-Bueno... Eres rubia... -Dijo Mónica riéndose.
-¡Ala, ala! ¡Mala persona! Esto no te lo perdono. -Dijo Natalia riendo.- Bueno, ahora tengo que irme a mi casa. Adiós, enana.
-¡Adiós! -Natalia abrazó a Mónica y salió por la puerta.
Mónica subió hacia su habitación. Se tiró en la cama y cogió de la mesilla los cascos del móvil. Los puso y comenzó a escuchar música. A los cinco minutos se quedó dormida.
Natalia iba caminando, con la cabeza agachada, hacia su casa cuando se chocó con alguien.
-¡Ay, perdona! No estaba mirando y... -Al levantar la cabeza vio a Lou. -¡Louis!
-Hola, Natalia. Perdonada. ¿A donde vas?
-Pues a mi casa. Pasé la noche con Mónica.
Una chica de pelo largo, liso y castaño se acercó a Lou. Llevaba una camisa de cuadros que dejaba ver su ombligo y parte de su cintura, y unos vaqueros cortos. Tenía dos helados de chocolate, y miraba con una gran sonrisa a Louis.
-Natalia, te presento a mi novia, Alice. Alice, esta es Natalia, una gran amiga. -Dijo Louis sonriendo.
-Hola; encantada. -Dijo con una gran sonrisa y tendiéndole la mano a Natalia.- ¿Quieres un helado?
-Eh... Encantada. -Natalia le estrechó la mano.- No, gracias. Tengo que llegar a mi casa. Eh... Bueno, adios chicos.
-¡Adiós! -Alice seguía sonriendo mientras se comía su helado.
-¡Hasta mañana Natalia! -Gritó Louis.
Natalia llegó a su casa y subió rápido a su habitación.
-¡Eh! ¿No piensas bajar a comer? -gritó su madre desde la cocina.
-¡Ya voy! -Natalia tiró su bolso, cogió su móvil y bajó a comer.
-Has tardado en llegar.
-¡Joder, mamá! Tenía que esperar a Mónica.
-¡No hables así y siéntate a comer!
-¡Vale, vale! -dijo Natalia bordemente.
Ella y su madre no tenían muy buena relación.
No se dirigieron la palabra ni una sola vez mientras comían. Natalia no vivía con su padre. Él y su madre estaban divorciados. Su padre vivía en Estados Unidos. Pocas veces al año le veía. Pero hablaban por videochat cuando podían. Natalia quería mucho a su padre. Le contaba todo lo que le ocurría. Le echaba de menos. Más de una vez le había pedido que fuese a vivir con él. Pero ella no podía aceptar. No quería dejar a sus amigas, ni el instituto. Su vida estaba aquí. Al terminar de comer se sentó en sofá y miro el WhatsApp.
Me encanta, harry y Miriam siguen durmiendo? Por fiiii siguela siguela siguela siguela la adorooooo *-* habisamr cuando cuelgues
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